El rey Abdala de Arabia Saudita realiza la primera visita de Estado de un monarca de su país al Reino Unido en 20 años, en medio de la polémica por por una entrevista entrevista concedida a la BBC y por críticas a su régimen de gobierno.
La pompa no ha marcado la visita sino la polémica.
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Este martes la reina Isabel II dio la bienvenida al visitante en la sede de la Guardia Real.
El recibimiento protocolario y ceremonial incluyó el desplazamiento del monarca en una carroza tirada por seis caballos blancos hasta el Palacio de Buckingham, donde se ofrecerá un banquete en su honor.
La comitiva real llegó a la capital británica en seis aviones y luego necesitó 84 limosinas para trasladarse al centro de Londres, en medio de fuertes medidas de seguridad.
Pero más allá de la pompa y la ceremonia, lo que ha marcado la visita es la polémica.
"Desafortunadamente"
Aún antes de que el rey Abdala pisara territorio británico se desató la controversia cuando en una entrevista concedida a la BBC dijo que la mayoría de los países no estaban tomando en serio el combate contra el terrorismo "incluida, desafortunadamente el Reino Unido".
El rey declaró a la BBC que Londres "no hace lo suficiente" frente al terrorismo.
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El rey acusó al gobierno británico de no haber adoptado medidas para evitar los ataques del 7 de julio de 2005 contra el transporte publico de Londres que dejó 52 muertos y unos 700 heridos.
Según el rey, Londres no actuó pese a que los servicios sauditas pasaron una información a sus colegas británicos que habría podido impedir esos ataques.
El corresponsal de la BBC de temas de defensa Frank Gardner enfatiza en que el rechazo del gobierno británico a las palabras del monarca fue tajante.
Un portavoz de Downing Street, la sede del gobierno, dijo con respecto a las acusaciones que "no se recibió ninguna advertencia específica de ninguna fuente".
DD.HH.
Entretanto, la oposición del Partido Liberal Demócrata emprendió un boicot a la visita y algunos diputados del oficial Partido Laborista dijeron que se unirían a una protesta frente a la embajada saudita.
El monarca es huésped de la reina Isabel en el Palacio de Buckingham.
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Activistas de derechos humanos protestaron este martes por los "abusos y la corrupción" de Arabia Saudita y criticaron que Londres reciba "con alfombra roja", pompa y banquetes a quienes califican de "dictador".
Kate Allen, directora de Amnistía Internacional en el Reino Unido, urgió al primer ministro Gordon Brown a decir a las autoridades sauditas que su desempeño en cuanto al respeto de los derechos humanos es "totalmente inaceptable".
De acuerdo con el activista británico Peter Tatchell, es una "increíble hipocresía" que el Reino Unido condene a Birmania y Zimbabue, pero reciba con honores al monarca saudita.
Según Tatchell, "esto demuestra que el petróleo y la venta de armas han comprado el silencio del gobierno".
En diciembre pasado, la Oficina de Fraudes Mayores del Reino Unido canceló una investigación sobre presuntas irregularidades cometidas en un acuerdo comercial firmado entre la principal compañía de defensa del país, BAE Systems, y Arabia Saudita.
El Procurador General del Reino Unido, Lord Goldsmith, dijo que, de seguir adelante, la investigación habría dañado la relación con Arabia Saudita y habría atentado contra la seguridad nacional e internacional.
La decisión de Lord Goldsmith fue recibida con fuertes críticas en la oposición.