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Jordi Miró
Bruselas, Bélgica
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El rechazo a la constitución en Francia y Holanda ha paralizado a la Unión Europea.
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Este jueves y viernes, la Unión Europea podría salir de la parálisis en la que se encuentran sumidas sus instituciones desde hace dos años, cuando los franceses y los holandeses rechazaron en referéndum la Constitución Europea.
Ante este escollo, la UE acordó dotarse de un tratado de reforma, designó una Conferencia Intergubernamental para que lo redactase y el resultado -un documento de más de 250 páginas- deberá aprobarse entre mañana y el viernes en Lisboa, durante la cumbre de los 27 jefes de estado y de gobierno del bloque.
Al referirse al tema este miércoles, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, dijo que "es hora de seguir adelante".
"Mi mensaje es claro. No podemos perder más tiempo discutiendo las instituciones. Hemos pasado seis años discutiendo la arquitectura institucional. Es hora de seguir adelante. Tenemos un gran acuerdo sobre la mesa. Creo que esa es la mejor oferta".
Barroso hizo estas declaraciones en una multitudinaria rueda de prensa en Bruselas, a la altura del momento crucial que vive una Unión Europea.
Una nueva UE
Lo que se suele decir sobre este tratado es que simplificará el funcionamiento del bloque comunitario, que cada vez cuenta con más países y acapara más competencias.
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PRINCIPALES CAMBIOS
Se crea un presidente por dos años y medio
-El Banco Central Europeo pasa a ser una institución de la UE
Se da más peso a la votación por mayoría cualificada
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Por ello introduce algunos cambios respecto a la situación actual, como la creación de la figura presidente permanente del consejo de la UE, cargo que ahora es rotatorio entre los estados miembros por una duración de seis meses.
Además, habrá un nuevo sistema de toma de decisiones, en el que el Parlamento Europeo tendrá más peso para co-decidir junto al Consejo y la norma de la unanimidad se verá sustituida en muchos ámbitos por la de doble mayoría, del 55% de los estados que representen un 65% de la población.
Para muchos, esa norma de la unanimidad es una de las principales causas de la parálisis actual de la UE, ya que en ciertos ámbitos resulta difícil llegar al consenso general.
También habrá más competencias y menos carteras para la Comisión Europea.
De aprobarse en Lisboa, el nuevo Tratado de la UE se firmaría en diciembre, y partir de entonces se ratificaría en cada Estado miembro -a través del Parlamento o de un referéndum- para entrar en vigor en 2009.
Reivindicaciones nacionales
Pero antes los 27 líderes de la UE deberán ponerse de acuerdo en algunos puntos que se conciben de manera distinta entre países, si bien la creencia general entre políticos y medios de comunicación es que este nuevo texto saldrá adelante.
Uno de esos puntos "conflictivos" es la reciente demanda del gobierno de Italia para que se revise el nuevo reparto de escaños acordado por el Parlamento Europeo, en el que Italia es el único de los países grandes que pierde eurodiputados.
"Italia siempre ha sido un país muy europeísta, uno de los fundadores de la UE, y estoy convencido de que se encontrarán soluciones. Lo que queremos, desde la Comisión, es que haya más Europa, y no menos", matizó.
Otro aspecto a resolver viene de la mano de Polonia y es sobre cómo se aplicará la cláusula que permitirá a los Estados miembros en minoría bloquear temporalmente un acuerdo.
¿Notará el cambio Latinoamérica?
En cualquier caso, las relaciones entre la UE y Latinoamérica no van a sufrir modificaciones con la entrada en vigor o no de este nuevo tratado.
BBC Mundo se lo preguntó a los portavoces de Comercio, Relaciones Exteriores y Justicia, las principales áreas de interés para América Latina, ya que afectan a acuerdos comerciales y de asociación con la UE y a las políticas de inmigración.
Pero los tres explicaron que, a pesar de los cambios internos que pueda haber, las reglas del juego para los países terceros siguen siendo básicamente las mismas.
"En el caso las políticas de inmigración, el nuevo tratado no da más competencias a la Comisión Europea, pero sí que facilita la toma de decisiones para las propuestas que nosotros hagamos, como la de la tarjeta azul para atraer inmigrantes cualificados, por ejemplo", explicó el portavoz de Justicia e Interior, Telmo Baltazar.
"Nosotros propondremos unificar las políticas de todos los países, pero el número de inmigrantes permitidos, la condiciones de regularización, seguirán siendo decisión exclusiva de cada país", afirmó.