Las protestas contra el régimen birmano se repiten en diferentes puntos del mundo.
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El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó por unanimidad una declaración en la que "deplora con firmeza" la reciente represión a las protestas en Birmania.
El documento, firmado también por China, el principal aliado del régimen birmano, evita condenar explícitamente esos hechos, pero al mismo tiempo insta a establecer un "diálogo genuino" con todas las partes.
Esto incluye a los movimiento democráticos que tienen como líder a la premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi y los diferentes grupos étnicos, "para lograr un proceso de reconciliación nacional completo, con el apoyo directo de la ONU".
Poco antes de aprobarse la declaración, el secretario general del organismo, Ban Ki Moon había decidido enviar nuevamente a su enviado especial, Ibrahim Gambari, en un viaje que, además de Birmania, incluirá a todos sus vecinos regionales.
Bajos decibeles
Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia habían propuesto originalmente un texto más fuerte contra el régimen birmano, que condenaba la violencia ejercida para disuadir las protestas.
Pero la expresión no se incluyó, a pedido de Pekín, en la última versión "suavizada" que, también en lenguaje diplomático, remarca "la importancia de una pronta liberación de todos los prisioneros políticos así como las personas detenidas por estas protestas".
También expresa su beneplácito por la voluntad mostrada por la Junta Militar de trabajar con Naciones Unidas a través de la designación de un oficial que actuará como vínculo entre el gobierno y Suu Kyi.
Pero al mismo tiempo "el Consejo de Seguridad subraya la importancia de que tal compromiso sea seguido de hechos concretos".