El ataque sigue a la destrucción de Haskanita y una base de la UA.
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Dos de los principales grupos rebeldes que operan en Darfur, acusaron a las tropas del gobierno sudanés de haber perpetrado una matanza en una aldea y condicionaron su asistencia a las negociaciones de paz de fines de este mes a que terminen estos ataques.
La versión sobre la ofensiva sobre la localidad de Muhajiriya fue respaldada por el general Martin Luther Agawai, el comandante de la fuerza de paz que la Unión Africana mantiene en la conflicitva región occidental de Sudán.
Según el militar, la ciudad que es controlada por el rebelde Ejército de Liberación de Sudán (ELS) "fue bombardeada y sólo las fuerzas que responden a Jartum tienen aviones".
En esa capital, el portavoz del ejército, Jaled Said, calificó de "falsas" las acusaciones, aduciendo que "lo que realmente ha sucedido en esa área fue un enfrentamiento entre tribus rivales, por lo que nuestras tropas no han intervenido en el combate".
"48 muertos"
El general Agwai será también el comandante de la fuerza conjunta de la ONU y la UA
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Pero el número dos del Movimiento de Liberación de Sudán (MLS), Said al Reeh Mahmud, dijo a la prensa que sus combatientes sepultaron este martes en Mujahiriya, los cadáveres de 48 civiles que habían fallecido como resultado de la ofensiva de las fuerzas gubernamentales.
El líder rebelde apeló a las Naciones Unidas y la Unión Africana (UA) para que frenen lo que definió como "prácticas brutales del ejército sudanés con el respaldo de la milicia árabe 'janjaweed".
Tanto el MLS como otro importante grupo rebelde, el Movimiento para la Justicia y la Igualdad (MJI) condicionaron su asistencia a las conversaciones de paz que el Reino Unido y Estados Unidos promueven para el próximo 27 de octubre en Libia, a que terminen ataques como los de Mujahiriya.
A pesar de que la población permanente de esa localidad es de 5.000 habitantes, sus campos de refugiados alojan a cerca de 45.000 desplazados por los cuatro años de violencia en el que murieron cerca de 200.000 personas.
Ganando terreno
Algunos grupos rebeldes amenazan con boicotear la reunión de Libia.
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El ataque a Mujahiriya se viene a sumar a un resurgimiento de la violencia en los últimos días en Darfur, donde por otra parte se calcula que unos 2,5 millones de personas huyeron de sus hogares.
La semana pasada la misión de la ONU, denunció un ataque que prácticamente arrasó con la localidad de Haskanita, cercana a la base de la Unión Africana que había sido destruida días antes, el 29 de septiembre.
Según algunos analistas, el hecho de que se sospeche que el ataque a la base de la UA haya sido obra de grupos rebeldes, dio a Jartum una buena excusa para cubrir esta ofensiva bajo el manto de una represalia contra esos grupos.
Pero en el fondo -dicen los que siguen la crisis de Darfur- la razón de este recrudecimiento de la violencia hay que buscarla en los intentos de las partes en conflicto de ganar la mayor cantidad de terreno posible antes de sentarse a negociar en Libia.