Muchos residentes de Okinawa comparten la enseñanza de que los soldados forzaron al suicidio.
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Más de 100.000 personas marcharon el sábado en Japón, en protesta por una orden del gobierno de alterar de los libros de historia episodios controversiales de la Segunda Guerra Mundial.
La manifestación tuvo lugar en la isla de Okinawa y fue específicamente contra la decisión del ministerio de Educación de cambiar de los libros de texto pasajes que vinculan al ejército con los suicidios masivos registrados en la isla al final del conflicto bélico.
Los libros -editados para ser utilizados en la escuela secundaria en 2008- sugerían que los soldados japoneses forzaron a la población civil a suicidarse, alegato que es compartido por muchos residentes de Okinawa.
Los manifestantes acusaron al gobierno de tratar de reescribir la historia.
La asamblea legislativa de Okinawa ha exhortado a los ministros a reflexionar sobre la orden que envió a las editoriales de hacer revisiones y enviarlas para su aprobación.
Granadas
La marcha del sábado es la más grande que se realiza en Okinawa desde que Estados Unidos devolvió la isla a Japón en 1972, de acuerdo a la agencia de noticias japonesa Kyodo News.
Cuando los soldados estadounidenses invadieron Okinawa al final de la Segunda Guerra Mundial (batalla de Okinawa - 1945), más de 200.000 personas murieron. Cientos de ellos eran civiles japoneses que se suicidaron.
Los libros de texto decían que, mientras los estadounidenses se preparaban para invadir, el Ejército japonés entregaba granadas a los residentes de Okinawa y les ordenaba que se mataran.
Muchos sobrevivientes insisten en que los militares le decían a la gente que se suicidara, en parte por temor a lo que podrían revelar a los invasores, y en parte por la vergüenza que significaba el ser tomado prisionero.