La represión de las manifestaciones este jueves dejaron un saldo de al menos nueve muertos.
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Las fuerzas de seguridad de Birmania, acordonaron los cinco principales monasterios de la antigua capital Rangún, prohibiendo el accesoa las áreas que lo rodean, anticipándose a otra jornada de protestas contra el gobierno.
Al mismo tiempo, los medios de comunicación controlados por el régimen militar, informaron que asciende a nueve el número de personas muertas en las manifestaciones de este jueves.
Por otra parte, fuentes oficiciales del departamento de telecomunicaciones del país, indicaron que debido a los daños sufridos por un cable, quedó interrumpida la conexión principal que Birmania tiene con la internet.
Mientras tanto, Naciones Unidas, informó que su enviado especial, Ibrahim Gambari, se encuentra en tránsito hacia Rangún a fin de evaluar la situación generada por la represión de las protestas.
El uso de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad generó fuertes condenas internacionales, en especial por parte de los miembros de la Asociación de Países del Sudeste Asiático (ASEAN).
Estados Unidos impuso sanciones contra los gobernantes birmanos, y el presidente George W. Bush instó a China a usar su influencia para ayudar a una transición hacia la democracia.
Sin embargo, China, el principal aliado de Birmania, no ha realizado críticas directas sobre la situación.
Por ahora, la reacción de Pekín ha sido exhortar al gobierno a que actúe con moderación.
El grupo regional ASEAN, por su lado, le comunicó directamente al ministro de Relaciones Exteriores que la violencia en Birmania es "repulsiva".
Tensión
Varios estudiantes denunciaron haber sido heridos por los soldados.
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La situación permanece tensa en Birmania luego de la violencia desatada el jueves.
La televisión estatal comunicó que ocho manifestantes y un fotógrafo murieron cuando las tropas abrieron fuego contra la multitud, en la antigua capital y principal ciudad, Rangún.
Cientos de personas fueron arrestadas y otras golpeadas después de que los soldados marcharon por las calles advirtiendo a la gente a que se quede en sus casas.
El número de monjes budistas que tomó parte de las manifestaciones del jueves fue muy inferior al de días anteriores.
Informes desde la segunda ciudad birmana, Mandalay, indican que las protestas han continuado allí, donde la policía ha usado la misma estrategia de prevenir manifestaciones con disparos al aire.
La situación en el resto del país no está clara, ya que las autoridades están obstaculizando la información.
Las demostraciones empezaron en agosto debido a un aumento en el precio de los combustibles, pero empezaron a crecer dramáticamente hace unos 10 días.