La Corte Suprema no estudia los métodos de pena de muerte desde hace 100 años.
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La Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos aceptó investigar si la ejecución de condenados a muerte mediante inyecciones letales es una medida que se ajusta a la Constitución.
Se trata de la primera vez en un siglo que se revisa la forma en que los condenados son ejecutados.
Dos presos que aguardan su turno en el "corredor de la muerte" denunciaron que la inyección letal constituye un castigo cruel e inusual.
La inyección letal es el método que utilizan los 38 estados donde se practica la pena capital, a excepción de Nebraska, donde se electrocuta al condenado.
Cuando sale "mal"
La decisión de la Corte Suprema llega en momentos en que Estados Unidos vuelve a debatir el tema de la pena de muerte, y algunos estados han suspendido las ejecuciones.
El caso de "Papo la muerte" suscitó controversia sobre la ejecución por inyecció letal.
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Ralph Baze y Thomas Clyde Bowling Jr. llevaron a juicio al estado sureño de Kentucky en 2004 por considerar que su ejecución sería lenta y dolorosa.
Se espera que su caso desencadene modificaciones a la forma en que los condenados son ejecutados en EE.UU.
Ya el año pasado, tres tribunales estatales dictaminaron que algunas de las sustancias que se utilizan en coctel letal que se inyecta pueden provocar dolor.
La inyección es una mezcla de tres sustancias, una que deja inconciente al condenado, otra que paraliza todos los músculos menos el corazón, y una tercera que detiene a este último órgano vital, provocando la muerte.
Muecas
En lo que va de 2007, a 40 de la 41 personas ejecutadas en el país se les inyectó al mezcla intravenosa.
Sólo uno prefirió morir en la silla eléctrica.
La investigación de la Corte Suprema podría afectar cuestiones prácticas de la pena de muerte.
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La Corte Suprema no se ha pronunciado sobre los pormenores de la pena de muerte.
De hecho, los protocolos no establecen que sea un médico quien administre la inyección letal.
Este detalle suscita fuertes críticas entre los opositores de la pena de muerte.
Uno de los casos con que se han abanderado es el de Ángel Nieves Díaz, también conocido como "Papo la muerte", quien fue ejecutado el pasado diciembre.
El puertorriqueño, condenado a la pena máxima por asesinato, no murió hasta 30 minutos después de que le inyectaran la dosis letal. Y con los ojos abiertos.
Luego se supo que Nieves Díaz tembló e hizo muecas de dolor porque las sustancias letales no ingresaron bien en su cuerpo.
Las agujas habían sido mal clavadas y los líquidos no entraron directamente en las venas.