Gonzales es el hispano que más alto ha llegado en el gobierno Bush.
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El Fiscal General de Estados Unidos, Alberto Gonzales, anunció este lunes su renuncia, en una conferencia de prensa en la que no admitió preguntas.
"Ha sido un gran privilegio encabezar el departamento de Justicia. Hoy quiero agradecer el servicio de los funcionarios de este departamento a nuestra patria", señaló el funcionario.
No dijo quién lo va a sustituir, ni cuáles son sus planes para el futuro.
Su dimisión, sin embargo, pone fin a la larga pugna del presidente George W. Bush por salvar a uno de sus principales consejeros, que estuvo involucrado en una serie de escándalos y controversias.
Gonzales -el hispano que ha ocupado el puesto más importante en el gobierno de George W. Bush- se vio envuelto en un escándalo político por el despido de nueve fiscales federales que, según el Partido Demócrata, se debió a una decisión política.
Fiscales
El ex Fiscal General ha sostenido que, a pesar de que hubo fallos en el proceso de despido de los nueve fiscales y que no fue "tan riguroso o estructurado como debería haber sido", creía firmemente en que "no había ocurrido nada indebido".
Según Gonzáles, los fiscales fueron despedidos por causa de su desempeño y la política no tuvo nada que ver.
Hasta ahora, el presidente estadounidense, George W. Bush, había hecho caso omiso a las constantes peticiones de cese de Gonzales.
El caso del despido de los fiscales provocó diversas renuncias en el departamento de Justicia de EE.UU., entre ellas la de el vicefiscal general de Estados Unidos, Paul McNulty.
Pese a aducir razones económicas y familiares para su renuncia, McNulty llegó a reconocer durante una comparecencia ante el Congreso estadounidense que uno de los nueve fiscales fue despedido para abrirle el camino a un candidato con base en sus antecedentes políticos.
La declaración contradijo a Gonzales, que insiste en que todas las destituciones fueron realizadas según el desempeño del cargo y no la filiación política.