Al igual que muchos habitantes de la costa pacífica peruana, los palestinos que viven en la Franja de Gaza tienen serios problemas para abastecerse de alimentos y medicamentos y graves dificultades para contar con servicios básicos como agua y electricidad.
El aislamiento de Gaza en total desde que Hamas tomó el control en junio pasado.
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Al igual que muchos habitantes de la costa caribeña mexicana, los palestinos de esta región ya no saben qué hacer para enfrentar lo que se les viene encima.
La única diferencia entre los latinoamericanos y los palestinos es que tanto peruanos como mexicanos pueden culpar a la Madre Naturaleza, con sus terremotos y huracanes, mientras que en ese enclave del Medio Oriente ya no saben a quién culpar.
Desde que el movimiento islamista Hamas tomó el control de Gaza en junio pasado, las fronteras de ese territorio palestino fueron cerradas por Israel y por Egipto.
Desde entonces comenzaron paulatinamente los problemas para abastecerse de alimentos y medicamentos, pero al menos, la energía continuaba llegando gracias al combustible que pagaba la Unión Europea (UE).
Esto cambió desde el fin de semana pasado cuando la UE suspendió los pagos, aunque este martes anunció que va a reanudar la ayuda energética, aunque de forma provisional.
"Es una tragedia, una catástrofe", resumió para BBC Mundo desde la ciudad de Gaza el escritor palestino Ahmad Yaacoub. "Sin electricidad no hay agua, porque el agua requiere de bombas para extraerla, y cuando no hay agua imagínese usted que no hay vida".
Cruce de acusaciones
Los niños en Gaza también están divididos entre los que apoyan a Hamas y los que prefieren a Fatah.
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Hasta el fin de semana pasado los palestinos de Gaza pagaban un precio simbólico por la electricidad, ya que la mayoría de la energía estaba subsidiada, pero los rumores de que Hamas estaba por aumentar el precio por este servicio dispararon cruces de acusaciones entre las dos principales facciones palestinas.
Fatah, en Cisjordania, acusó a Hamas de querer utilizar este dinero para su propio beneficio y Hamas, en Gaza, acusó a sus rivales de explotar la crisis humanitaria para el suyo.
En medio del cruce de acusaciones, la Comisión Europea suspendió los pagos del combustible que llegaba a la Franja hasta que Hamas entregue garantías "de que todos los fondos serán usados exclusivamente en beneficio de los habitantes de Gaza".
Pero Hamas niega que hayan existido planes de aumentar el costo energético.
Mientras, los palestinos de Gaza, como Harem Shurrad -un trabajador de una organización humanitaria- se quedaron a oscuras.
"Es sólo oscuridad, está todo totalmente a oscuras. Y el problema es que en Gaza estamos viviendo en total aislamiento del mundo exterior, y si esto sigue así la falta de electricidad es alarmante porque en los hospitales hay muchos pacientes que dependen de las máquinas y pueden morir", dijo Shurrad a la BBC.
Situación inhumana
"Estamos viviendo en condiciones inhumanas", afirmó el escritor Ahmad Yaacoub, que vive en un piso 11 y tiene dos hijos pequeños.
"Usted puede imaginar un hospital sin electricidad. Hay generadores para producir electricidad pero sus motores se han quedado ahora sin gasolina. La vida está paralizada, sin electricidad, sin agua y sin medicinas debido al cierre de las fronteras".
Para Yaacoub, la pelea interna entre facciones palestinas es una gran responsable sobre lo que está ocurriendo en la Franja, por eso, mientras siga siendo una cuestión política, él no ve en el corto plazo que la situación vaya a mejorar.
"Vivimos en una jaula muy grande, en una cárcel grandísima. Es catastrófico", concluyó el escritor.