Los críticos sostienen que Guantánamo es un agujero negro legal donde se cometen abusos.
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Estados Unidos está considerando el pedido del Ministerio de Exteriores británico de liberar a cinco ex residentes británicos que se encuentran detenidos en la prisión estadounidense de la Bahía de Guantánamo, en Cuba.
En una declaración que sorprendió a varios dadas las circunstancias, un funcionario estadounidense de alto rango dijo que Washington exigirá garantías de que los presos recibirán un trato humanitario.
Añadió que también quieren estar seguros de que de regresar al Reino Unido no se permitirá que se conviertan en una amenaza para la seguridad.
Cuando se le preguntó si Estados Unidos considera que los presos en cuestión son peligrosos, el funcionario respondió: "Creemos que lo son".
Tercer país
La solicitud británica se refiere a cinco hombres -un argelino, un libio, un saudita, un jordano y un etiope- que residieron en el Reino Unido por haber recibido o el estatus de refugiado, o la permanencia indefinida, o un permiso de residencia excepcional antes de ser detenidos.
Londres nunca había intercedido antes por presos de nacionalidad distinta a la británica.
Estados Unidos ha entregado a presos de Guantánamo a terceros países en el pasado, una política que el gobierno de George W. Bush justifica diciendo que se ajusta a los planes de cerrar eventualmente la prisión.
"No queremos ser los carceleros del mundo -dijo el vocero del Departamento de Estado Sean McCormack-. Al mismo tiempo, tampoco queremos ver a gente peligrosa caminando libremente por las calles, convirtiéndose en una amenaza para nuestros ciudadanos y otros".
"Las discusiones tomarán tiempo"
Muchos prisioneros llevan más de cinco años en Guantánamo sin que se les someta a juicio.
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El canciller británico David Miliband envió formalmente la solicitud por escrito a su contraparte estadounidense, la secretaria de Estado Condoleezza Rice.
En enero de 2005, el gobierno logró que Estados Unidos dejara en libertad y devolviera a todos los ciudadanos británicos, pero no inició trámites para ayudar a los cinco detenidos.
La decisión de ese momento fue avalada por un tribunal de apelaciones el año pasado, que concordó con la conclusión gubernamental de que el solicitar el regreso de prisioneros extranjeros sería contraproducente pues EE.UU. había dicho claramente que no negociaría con terceros países.
"Nos pareció además que sería contraproductivo también para nuestra meta más amplia que era tratar de que se cerrara el centro de detención", señaló la cancillería.
"La situación ha cambiando y tanto la cancillería como el ministro del Interior revisaron la posición del gobierno a la luz de esas nuevas circunstancias".