La decisión del Kremlin se debe a las "circunstancias extraordinarias" que afectan la seguridad de Rusia.
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La OTAN y EE.UU. criticaron la decisión del presidente de Rusia, Vladimir Putin, de suspender la adhesión de su país al tratado de las Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (CFE, por sus siglas en inglés), del que era signatario junto con otros países de Occidente.
El portavoz de la OTAN, James Appathurai, dijo que se trataba de "un paso en la dirección equivocada".
El vocero añadió: "La OTAN lamenta esta decisión. Los países aliados consideran que el tratado es una piedra angular importante de la seguridad europea", añadió.
Entretanto, la Casa Blanca también dijo lamentar la decisión de Putin, pero aclaró que continuará discusiones con el Kremlin sobre el tema de la seguridad en Europa.
Aunque Occidente considera que la decisión de Putin es un paso en una dirección equivocada, el ministerio de Relaciones Exteriores de Moscú advirtió que no se han cerrado las puertas al diálogo.
Reservas
El CFE limita el número de tanques, aeronaves de combate, y la cantidad de artillería pesada desplegada entre el Océano Atlántico y los Urales.
Moscú dice que el CFE es "obsoleto".
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Moscú ya había expresado sus reservas respecto a la vigencia del acuerdo, diciendo que había quedado obsoleto, y debía actualizarse.
Rusia ratificó en 1999 una nueva versión del CFE -firmado por primera vez en 1990-, a diferencia de los países de la Alianza del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Este sábado el Kremlin alegó que no seguiría cumpliendo normas que Occidente obvia.
Antes de firmar la versión de 1999, los miembros del Pacto del Atlántico querían que Moscú retirara las fuerzas rusas de Georgia y Moldavia.
Putin sostenía que ambos asuntos no están relacionados con el CFE.
El Kremlin dijo que su decisión de suspender la participación en el CFE, que data de 1990, está estrechamente vinculada a las "circunstancias extraordinarias" que afectan la seguridad en la Federación Rusa.
El gobierno de Putin se ha mostrado contrario a los planes de Estados Unidos de construir un sistema misilístico defensivo en Europa central.
Concretamente, en bases de República Checa y Polonia.
El mes pasado advirtió a la OTAN que no debían tomarse pasos en esta dirección, puesto que comprometían la seguridad de Rusia.