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Roger Hardy
Analista de Medio Oriente, BBC
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Hamas enfrenta una fuerte oposición exterior.
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El gobierno de Hamas en Gaza ha condenado declaraciones de Estados Unidos, la Unión Europea e Israel de que canalizarán ayuda y apoyo diplomático hacia su rival Fatah en Cisjordania.
Un vocero de Hamas acusó a Occidente de tratar de manipular a la población palestina y de apoyar a un gobierno ilegítimo.
Como es costumbre, el movimiento islámico habla con dureza denunciando lo mismo al gobierno de Fatah que a los poderes extranjeros que lo apoyan.
Pero el hecho es que, habiendo tomado control de la pequeña y densamente poblada Franja de Gaza, Hamas debe ahora gobernarla en medio de una fuerte oposición del mundo exterior.
A prueba
Naciones Unidas y otras organizaciones mantendrán algún tipo de ayuda humanitaria a cuentagotas, pero aparte de eso, el territorio se mantendrá cerrado y le faltarán recursos.
La asistencia extranjera es básica para el gobierno palestino.
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No está claro cómo Hamas se las arreglará para procurarse bienes y dinero y cómo esto afectará su popularidad.
El movimiento cuenta con un apoyo de base, pero este apoyo ahora será sometido a prueba en las nuevas circunstancias.
Un consuelo para el grupo islámico es que el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, y su movimiento Fatah, no están exento de sus propios dilemas.
Si Abbas permite que se extienda una hambruna en Gaza, la opinión pública podría volverse en su contra.
Además, a pesar de ser catalogado por sus simpatizantes como moderado y partidario del entendimiento, es imposible que Abbas hable en nombre de los palestinos teniendo en cuenta que Gaza y Cisjordania están bajo el control de facciones rivales.
A pesar de los discursos en Israel y en Estados Unidos sobre nuevas oportunidades, muchos analistas dirían que los territorios palestinos -y Medio Oriente en general- se encuentran en una profunda crisis, que los poderes extranjeros han sido hasta ahora capaces de agravar en vez de resolver.