El sargento Sayed Naqib Sadat recibió entrenamiento antinarcóticos en Colombia.
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El pasado 14 de junio terminó en Colombia la primera etapa de un inusual programa de intercambio patrocinado por el gobierno de Estados Unidos.
El sargento Sayed Naqib Sadat fue el primer afgano en terminar un curso de fuerzas especiales de la Policía Nacional de Colombia.
Su prueba final fue participar en la simulación de un ataque nocturno a un grupo de narcotraficantes.
Un entrenamiento que resulta tan relevante en Colombia como en Afganistán.
Problemas compartidos
Las dos naciones tienen varios elementos en común, incluyendo el narcotráfico y la violencia política.
Y ambos reciben de Estados Unidos apoyo sustancial político y militar.
Washington busca trasladar a Afganistán algunas de las experiencias aprendidas en el conflicto colombiano.
Por eso, no parece una casualidad que William Wood, embajador de Estados Unidos en Colombia entre 2003 y 2007, sea desde abril pasado el representante diplomático de Washington en Kabul.
Y desde 2005 se vienen adelantando contactos entre las fuerzas policiales de ambas naciones, que se iniciaron con la visita a Colombia en julio de ese año por parte de Habibullah Qaderi, ministro de antinarcóticos de Afganistán.
Pero los críticos alegan que los resultados en Colombia no son tan exitosos, ni las estrategias tan dignas de ser replicadas.
"Modelo colombiano"
Estados Unidos busca emplear en Afganistán experiencias aprendidas en Colombia.
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Un vocero de la embajada de Estados Unidos en Bogotá dijo a BBC Mundo que "esos intercambios educativos han promovido mayor cooperación y entendimiento para enfrentar el narcotráfico global".
En enero pasado, el comandante del estado mayor de las fuerzas militares de EE.UU, el general Peter Pace, alabó en una visita a Bogotá "el modelo que está presente aquí en Colombia, donde las fuerzas armadas del país han limpiado ciertas partes de terroristas, y además, lo que es muy importante, el gobierno ha implementado después proyectos que han traído electricidad, agua y empleos".
Para el general Pace, "ese tipo de programas...llevados a cabo por el gobierno colombiano son un buen modelo para que el presidente (de Afganistán, Hamid) Karzai los considere, a medida que estudia cómo reducir el narcotráfico en su país y ofrecer estabilidad y trabajo para sus ciudadanos".
Policías en intercambio
Los acuerdos de cooperación financiados por Estados Unidos llevaron a que, en febrero pasado, un contingente de cinco miembros de la policía antinarcóticos de Afganistán asistiera a un programa de entrenamiento de la policía colombiana.
Afganistán, al igual que Colombia, presenta problemas de violencia y narcotráfico.
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Iniciaron un curso de 17 semanas en el centro de entrenamiento de El Espinal, junto a otros policías provenientes de Ecuador, Panamá, Bolivia, Perú, México, Paraguay y El Salvador.
Al final sólo uno de ellos aguantó el ritmo y logró llegar hasta el final del curso.
Pero se tienen planeados nuevos intercambios entre funcionarios policiales de ambos países.
Según un vocero de la embajada estadounidense en Bogotá, hace unas semanas estuvo en Colombia el comandante de la policía fronteriza del aeropuerto internacional de Kabul, con el fin de evaluar el programa de control aeroportuario antinarcóticos implementado por la policía colombiana.
Y en marzo, dos policías colombianos estuvieron en Kabul en un centro de entrenamiento de la policía antinarcóticos afgana.
¿Éxito?
El gobierno del presidente George W. Bush argumenta que la lucha contra la droga y la violencia en Colombia es uno de sus éxitos de política exterior.
EE.UU. nombró al ex embajador en Bogotá, William Wood, como su nuevo enviado a Kabul.
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En una audiencia ante el congreso estadounidense el pasado 24 de abril, Charles S. Shapiro, subsecretario de Estado para Asuntos Hemisféricos habló de los "logros impresionantes que Colombia, con apoyo de Estados Unidos y otros países, ha obtenido".
Según el funcionario, esos éxitos incluyeron revertir la tasa de crecimiento de los cultivos ilícitos, la reducción en los índices de homicidios y secuestro y la mejora de la economía.
Sin embargo, los escépticos alegan que resulta poco convincente intentar replicar en Afganistán estrategias que, en su opinión, todavía no ofrecen resultados definitivos en Colombia.
Particularmente, mencionan el hecho que, pese a casi siete años y cerca de US$4.700 millones en asistencia de Washington al gobierno colombiano, no ha disminuido de manera significativa la disponibilidad de cocaína colombiana en las calles de Estados Unidos.
Adam Isaacson, un analista especializado en Colombia en el Centro para Políticas Internacionales de Washington dijo a BBC Mundo que, en lo que respecta a la lucha antidrogas, el Plan Colombia era un "fracaso perfecto", ante lo que definió como su incapacidad para detener la oferta de cocaína.
Pronosticó, además, un fracaso similar si se emplean las mismas tácticas en Afganistán.
Según Isaacson, "Colombia es el país que tiene las fuerzas antinarcóticos más grandes y más entrenadas en todo el mundo".
Pero resaltó que Afganistán y Colombia tienen en común que grandes partes de su territorio cuentan con muy poca presencia estatal.
El académico opinó que si Colombia y Afganistán enfrentaban al narcotráfico "solo enviando algunos erradicadores que vienen y salen, no van a resolver el problema en ningún país".