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Viernes, 8 de junio de 2007 - 22:29 GMT
Claves de la reforma migratoria en EE.UU.

Manifestación de inmigrantes en las afueras del Capitolio
El tema migratorio ha desatado protestas en todo EE.UU.
El de la inmigración ilegal es un tema que genera profundas divisiones en Estados Unidos. En los dos últimos años el Congreso, primero bajo el control de los Republicanos y ahora de los Demócratas, ha venido intentando sin resultados, una revisión amplia de sus leyes en esta materia.

Los esfuerzos reformistas se estancaron el año pasado con el telón de fondo de protestas de grupos a favor de la legalización de inmigrantes y pedidos de normas más duras por parte de los opositores acérrimos.

Los intentos este año de que el proyecto se apruebe, también fracasaron.

Haga click en cada uno de los temas para conocer más.


¿Cuán grande es el problema?

Se calcula que en Estados Unidos hay en la actualidad unos 12 millones de inmigrantes ilegales. Entre 500.000 y un millón ingresan al país cada año, principalmente a través de la frontera de 3.200 kilómetros con México.

Muchos de ellos carecen de educación o son trabajadores no calificados. A pesar de esto, miles de estas personas terminan ocupando puestos en el mercado laboral que la mayoría de los estadounidenses nunca aceptarían, al menos por el mismo salario.

La agricultura de California se apoya en gran medida en la mano de trabajo inmigrante, por ejemplo. A pesar de esto, hay quienes aducen que estos puestos podrían cubrirse aún sin inmigrantes ilegales.

En lo que la mayoría coincide es en que en la actualidad el sistema estadounidense no satisface a ninguna de las partes: a los extranjeros que quieren ingresar al país, a los ciudadanos que esperan que se evite el cruce fronterizo ilegal y a los empleadores que buscan fuerza de trabajo.


¿Por qué un debate tan álgido?

Las encuestas indican que la mayoría de los estadounidenses ven la inmigración ilegal como un serio problema para su país.

De todos modos, muchos inmigrantes tanto legales como ilegales, han expresado su oposición a medidas que restrinjan sus derechos u obstaculicen el camino para obtener la ciudadanía.

La sensibilidad en esta materia se hizo evidente en 2006 cuando más de un millón de personas abandonaron sus puestos de trabajo y marcharon en diferentes partes del país el Primero de Mayo.

Este año, las protestas atrajeron a menos pesonas. Sus organizadores dicen que esto se debió en parte a los temores generados por las recientes campañas del gobierno contra inmigrantes ilegales.

Desde la otra orilla, la oposición se ve reflejada en la emergencia de los llamados grupos Minutemen, nombre con el que se designaba a los milicianos de las Guerras de la Independencia de EE.UU.

Se trata de ciudadanos que han tomado por su propia cuenta la tarea de patrullar las fronteras y confrontar a trabajadores ilegales en diferentes ciudades del país.

El asunto también es particularmente incómoda para el partido Republicano del presidente George W. Bush, ya que pone en conflicto a dos de sus principales puntos de apoyo: los conservadores y el sector empresario.

También ha dejado al descubierto diferencias en diferentes niveles de la jerarquía del partido Demócrata, con algunos sectores aliados a los sindicatos quienes aducen que los programas laborales para inmigrantes podrían deprimir los salarios de los trabajadores estadounidenses.

Varios de los principales actores en el debate migratorio compiten por la Casa Blanca en 2008. Ningún partido político está dispuesto a prescindir del creciente electorado latino.


¿Cuáles son los puntos candentes?

El debate político sobre la reforma migratoria se cristaliza en varios aspectos muy controvertidos.

Entre estos se incluye el refuerzo de la seguridad en las fronteras, la ejecución de las leyes migratorias, cambios en la legislación para dar un marco jurídico a la gente que ya está ilegalmente en el país y cómo ofrecer un camino regulado a aquellos a quienes los empresarios consideran como mano de obra necesaria.

Algunos favorecen la expansión de barreras físicas, como las que ya existen en algunos puntos pronterizos con México y la aplicación de sanciones más duras a quienes contratan a inmigrantes ilegales.

En 2006, Bush sancionó un plan para la construcción de una valla de seguridad a lo largo de 1.125 kilómetros de frontera a pesar de fuertes objeciones del gobierno mexicano.

Planes para la puesta en práctica de programas para trabajadores extranjeros y otros que permitan a millones de inmigrantes que ya están en Estados Unidos, cambiar su condición legal, han sido objeto de acalorados debates.


¿Cuál es la situación en el Congreso?

Miembros de la Casa Blanca y los principales senadores de ambos partidos llegaron a un acuerdo en mayo que podría legalizar la situación de muchos de los inmigrantes indocumentados que vivien en EE.UU.

Pero el concenso bipartidista se desbarató en el Senado en medio de largos debates y una larga lista de enmiendas.

Tras el fracaso en su intento de llevar la medida a un voto definitivo, el líder de la mayoría Demócrata, Harry Reid, retiró la propuesta, y todavía no hay señales de que se la vaya a resucitar para un nuevo debate.

La Cámara de Representantes todavía tiene que considerar su propia versión de la legislación.


¿Cuáles son los elementos clave del proyecto de ley?

Los inmigrantes ilegales que estaban en EE.UU. hasta el 1º de enero de 2007 podrán tramitar una nueva visa tipo "Z". Tras pagar una multa y el costo de la visa podrán embarcarse en el camino de la residencia permanente o la ciudadanía, un proceso que puede tomar muchos años.

Por primera vez se planea adoptar un sistema basado en "méritos" para otorgar la residencia permanente, en los que las habilidades y la educación pesarán más que las conexiones familiares.

También se incluye un programa que permitirá viajar a EE.UU. como trabajadores temporales con visas de corto plazo, que podrán ser renovadas una sola vez. La última enmienda al proyecto de ley especifica que este programa finalizará después de cinco años.

Tanto la visa como los programas de trabajo temporal sólo serán efectivos una vez que se instauren ciertas medidas de seguridad, como el despliegue de más policías de frontera, el refuerzo de muros y rejas divisorias en el límite territorial y una verificación de alta tecnología que garantice que los trabajadores están en el país de manera legal.


¿Qué sucederá luego?

Es difícil saberlo, algunos analistas dicen que la discusión y el debate de la inmigración pueden tomar mucho tiempo y los políticos van a concentrar su atención en otros temas cuando se acerque la elección presidencial el próximo año.

Si es que se llega a un acuerdo, la legislación del Senado debe conciliar con la de la Cámara de los Representantes y luego debe llegar a manos del presidente, quien debe firmarla para que se convierta en ley.

El año pasado, el Senado introdujo un proyecto de ley que combinaba un esquema de trabajadores temporales, buscado por el presidente Bush, con medidas de seguridad más duras, pero la propuesta llegó a un punto muerto en la Cámara de Representantes.

En cambio, la Cámara de Representantes presentó un proyecto de ley repleto de nuevas propuestas y duras medidas para criminalizar la inmigración, lo que desencadenó una ola de manifestaciones antes de que el Senado pudiera debatir el tema.

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