En el último mes se han producido algunos asesinatos violentos atribuidos a la secta Mungiki.
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Las fuerzas policiales keniatas dieron muerte en un tiroteo a 21 sospechosos de pertenecer a la secta Mungiki, acusada de varios actos criminales en la capital.
La policía dijo que entabló combate con una "pandilla de matones" durante una operación para recuperar las armas de tres efectivos asesinados la noche anterior.
Según los informes policiales, varios de sus hombres resultaron heridos en el choque armado.
El vocero policial, Eric Kiraithe, le dijo a la BBC que la "policía se encontró con la resistencia de un grupo armado de personas, lo que desencadenó la balacera y las muertes".
La semana pasada el presidente nigeriano Mwai Kibaki, advirtió a los miembros de Mungiki que sus actividades ya no serían toleradas y ordenó una política de "tirar a matar".
Degollamientos
Durante los últimos tres meses las fuerzas de seguridad keniatas han tratado de disolver a los Mungiki, una organización a la que se le acusa de extorsión a gran escala y de tener conexiones con las altas esferas políticas del país.
El presidente keniata ordenó a las fuerzas policiales una política de "tirar a matar"
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La policía asegura que esta secta está detrás de los degollamientos de seis personas ocurridos el último mes en el centro de Kenia.
Se cree que los Mungiki son militantes del mayor grupo étnico de Kenia, los Kikuyu, y afirman tener más de un millón de seguidores en todo el país.
La secta promueve la circuncisión femenina y fue declarada ilegal en 2002.
Algunos analistas han vinculado al grupo con políticos que buscan generar incertidumbre y miedo antes de las elecciones presidenciales del próximo mes de diciembre.