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Martes, 22 de mayo de 2007 - 12:16 GMT
Testimonios desde Trípoli
Bombardeos sobre Trípoli
El ejército libanés bombardeó por tercer día consecutivo el campamento de refugiados de Nahr al-Bared.

Persisten los enfrentamientos entre el ejército libanés y militantes islámicos en el campamento de refugiados palestinos ubicado cerca de la ciudad de Trípoli, en el norte de Líbano.

Desde la proximidad de la zona del conflicto, algunos residentes libaneses compartieron sus experiencias con la BBC.

NADINE KHOURY, 16, desde el norte de Trípoli, por teléfono

Vivimos en el sexto piso de un edificio de apartamentos, a 15 minutos en automóvil del campo de refugiados.

Podemos ver a agentes policiales corriendo por los alrededores y escuchamos el ruido, pero permanecemos alejados de las ventanas porque una bala entró a nuestro apartamento. Todavía está incrustada en la pared.

Cuando la bala entró, mi hermana estaba en el cuarto. Primero vio el resplandor. No sabía que se trataba de una bala sino hasta que vio el agujero en la ventana.

Uno puede ver a la gente en la calle. Se pueden escuchar los disparos y los bombardeos
Bajamos a la casa de unos vecinos que viven en el segundo piso. Permanecimos ahí por un par de horas hasta que las cosas se calmaron un poco, pero al regresar a casa nos mantuvimos alejados de puertas y ventanas.

La bala llegó desde muy lejos. Creo que se trató de un francotirador, ya que venía de muy alto.

Un edificio cercano, a la vuelta de la esquina, fue bombardeado. Uno puede ver a la gente en la calle. Se pueden escuchar los disparos y los bombardeos.

Desde la calle el ruido es el mismo, pero pudimos ver en televisión que varios edificios han sido destruidos. Había gente que vivía en ellos, que estaban encerrados dentro del edificio, pero Fatah al-Islam también tenía gente y armas adentro. Ellos habían rentado un apartamento ahí.

Lanzaron bombas de gas. Desde acá pudimos ver el humo y escuchar el ruido.

ASHRAF IBRAHIM, voluntario, Nahr al-Bared, por teléfono

Hay enfrentamientos. El ejército libanés atacó al otro grupo, y estos están dentro de casas que han sido alcanzadas por los disparos.

Siento que va a haber guerra, más guerra. Eso es lo que siento
Muchas casas han sido atacadas y bastante gente ha resultado herida.

La situación es muy complicada porque el campo de refugiados cuenta tan sólo con un kilómetro cuadrado, y tiene unos 40.000 habitantes. Hay gran cantidad de heridos y muertos.

[Fatah al-Islam] llegó no hace mucho. Aquí en Nahr al-Bared la gente es encantadora y vive en paz.

El ejército libanés nunca puso un puesto de control a la entrada del campo de refugiados. Pero cuando lo estableció, la situación empeoró y no hay nada que podamos hacer al respecto.

No creo que [este grupo] cuente con apoyo dentro del campo. La gente ni siquiera ha sido capaz de recibir alimentos.

Siento que va a haber guerra, más guerra. Eso es lo que siento.

ZEINA EL-KHOURY, Cornet Chehwan, por correo electrónico

Vivo en el área donde ocurrió el estallido de dos autobuses en febrero pasado. Doy clases en la Universidad de Balamand cerca de donde ahora están ocurriendo los enfrentamientos.

No puedo imaginar como se debe sentir el estar sentado en tu casa, y de pronto estar bajo el ataque de extremistas
Muchos de mis estudiantes viven en Trípoli, y ayer fue un día horroroso -al saber que el fuego estaba siendo dirigido a los hogares de mis estudiantes.

Mientras hablaba con algunos de ellos podía escuchar en la línea telefónica el sonido de los disparos.

No puedo imaginar cómo se debe sentir el estar sentado en tu casa, y de pronto estar bajo el ataque de extremistas. Tengo la esperanza de que nuestros políticos dejen de lado sus agendas y reaccionen ante la crítica situación que nuestro país y la región están enfrentando.

HEBA DABLITZ, Trípoli, por correo electrónico

Me desperté el domingo a las cuatro de la mañana con el sonido de disparos.

Las palabras se me asoman demasiado inmaculadas para describir el trauma que sienten los locales
Al principio pensé que todavía estaba soñando, sólo para darme cuenta momentos después de que los enfrentamientos se habían desplegado a apenas una calle de mi casa.

Es demasiado desafortunado sentirse tan vulnerable a la locura que se está generando a causa del egoísmo de algunos terroristas.

Todo los que conocen Trípoli pueden asegurar que se trata de una ciudad pacífica. No parece que a los terroristas les importe de quién son los niños que están matando o quiénes son los padres de aquellos a los que están hiriendo.

Las palabras me suenan demasiado inmaculadas para describir el trauma que sienten los locales. Lo que ayer parecía una área residencial pacífica hoy ha sido transformada en una selva de histeria.



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