Niños sudaneses retratan en sus dibujos la realidad de Darfur.
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Un informe de Naciones Unidas acusó a las fuerzas de seguridad sudanesas de matar indiscriminadamente a más de 100 personas en el sur de Darfur.
El informe fue presentado por la oficina de Derechos Humanos de la ONU y en él incluye los testimonios de testigos que presenciaron la llegada cientos de hombres, muchos de ellos en uniforme, fuertemente armados.
Las citas describen cómo los soldados abrieron fuego desde las afueras de las comunidades con ametralladoras de alto calibre y lanza granadas.
Los agresores ingresaron a los poblados y dispararon a quemarropa contra los hombres que encontraban a su paso, para luego saquear e incendiar las casas, según el informe.
De acuerdo con la versión de la ONU, los guardias de inteligencia fronteriza de Sudán realizaron al menos ocho ataques en la frontera durante los últimos tres meses.
Sudán niega
El documento también admite que no existen evidencias que vinculen al gobierno de Sudán con los ataques, pero afirma que Jartum no a hecho nada por proteger a los civiles o investigar a los responsables de los ataques.
El embajador de Sudán en la ONU, Abdul Mahmoud Abdul, Haleem negó las acusaciones.
El conflicto de Darfur entre el ejército rebelde y las fuerzas gubernamentales ha durado cuatro años, causando alrededor de 200.000 muertes y cerca de 2,4 millones de desplazados.
Recientemente, ha habido un gran tráfico diplomático entre Washington, Pekín, Nueva York y Jartum a medida que aumenta la presión internacional sobre el gobierno de Sudán, dice la corresponsal de la BBC en la ONU, Laura Trevelyan.
Estados Unidos y el Reino Unido fueron persuadidos de no imponer sanciones contra el gobierno sudanés por ahora, para ver si Jartum da un giro significativo y permite un mayor despliegue de enviados de paz.