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Miércoles, 16 de mayo de 2007 - 20:33 GMT
Rice deja Moscú sólo con paños fríos
Redacción BBC Mundo

Secretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice y presidente ruso, Vladimir Putin
La reunión no permitió superar las diferencias, sólo ratificarlas.

La jefa de la diplomacia estadounidense concluyó este miércoles su visita a Rusia dejando la sensación de que el cálido optimismo que rodeó el fin de la Guerra Fría es cosa del pasado.

Fríos también son los paños que -según dijo Condoleeza Rice a los periodistas- el presidente Vladimir Putin, le prometió poner a su retórica sobre las diferencias que mantienen tensos los lazos entre Moscú y Washington.

Durante una conferencia de prensa conjunta con su par ruso, Sergei Lavrov, la secretaria de Estado confesó que en su encuentro con el mandatario no logró acercar las posiciones, sólo poner sobre el escritorio de Putin su pedido de bajar la temperatura en los discursos.

Pero al mismo tiempo, rechazó la posibilidad de estar ante las puertas de una "Nueva Guerra Fría", aunque aceptó con lenguaje diplomático que "no es un momento fácil en las relaciones, pero tampoco uno que prevea cosas catastróficas en el futuro".

Escudo y Kosovo

Dos son los principales asuntos que unen a Moscú y Washington en la discordia: el plan estadounidense de construir un escudo antimisiles en Europa Oriental y el futuro político de Kosovo.

En cuanto al primero de ellos, Rusia reiteró con palabras un poco más medidas a las que usara anteriormente Putin, que se opone terminantemente a esa idea.

Rice, demostró que bajar la temperatura no significa reducir el filo de un discurso de hierro. "No creo que nadie espere que Estados Unidos vaya a permitir una especie de veto a sus intereses de seguridad", dijo.

"Estados Unidos necesita avanzar en el uso de tecnología para defenderse y lo vamos a hacer", agregó como muestra clara de que en lo único que estuvo de acuerdo con el mandatario ruso es que en cuanto a este punto siguen en desacuerdo.

Exactamente lo mismo ocurrió en cuanto a Kosovo.

Vetar o no vetar

La semana pasada, Washington hizo circular entre las delegaciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, el borrador de un proyecto de resolución ofreciendo a la mayoría de los kosovares (esto es los albaneses) la independencia de Serbia.

La iniciativa llega en momentos en que crecen los temores de que si no se acuerda este año el futuro político de Kosovo -administrada desde 1999 por la ONU-, podrían enfrentarse a un levantamiento albanés.

Estados Unidos trata de sumar países para apoyar el proyecto independentista.

Se acordó buscar una solución para Kosovo que sea aceptable para todos, pero tal solución todavía no está a la vista
Condoleezza Rice
Rusia se opone rotundamente a que Kosovo escape de la órbita de Serbia, pero también sabe el costo político de ejercer su derecho a veto en una resolución que cuente con el apoyo de la mayoría de los estados miembros.

Hasta el momento Putin, es el principal respaldo del primer ministro serbio Vojislav Kostunica, quien se ha jurado no renunciar a Kosovo y quien acaba de salvar su gobierno este martes a condición de formar una coalición.

"Es importante reconocer que Kosovo nunca será otra vez parte de Serbia", dijo Rice a la radio rusa Ekho Moskvy poco antes de decir adiós.

Otras espinas

Y aunque no se hayan mencionado abiertamente en esta visita de la secretaria de Estado, la espina nuclear también está presente en estas tensas relaciones entre Moscú y Washington.

Secretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice y canciller ruso, Sergei Lavrov
Rice dijo que las relaciones bilaterales no viven "tiempos fáciles".
Rusia se ha venido negando sistemáticamente a suspender sus contratos en este campo con Irán, uno de los países del "eje del mal" del presidente George W. Bush.

Este martes, cuando Condoleeza Rice todavía estaba en Moscú, anunció haber firmado un acuerdo para construir una central atómica en Birmania, cuyo gobierno militar no goza de la simpatía de Occidente y acaba de restablecer sus relaciones con otro de los del "eje del mal", Corea del Norte.

Este miércoles, la jefa de la diplomacia estadounidense concluyó su viaje cuyo objetivo era acercar posiciones con vistas a la cumbre del G-8 en junio próximo en Alemania.

Tanto ella como su par ruso confirmaron que la gira sólo sirvió para ratificar dónde dónde están parados cada uno y que los paños fríos a la retórica no son indicio para un paso más cerca ni más lejos.

Cuando en un momento de la conferencia de prensa Rice argumentó que Bush nunca usaría cierto tipo de retórica porque respeta la sociedad lograda con Rusia en áreas como "el terrorismo internacional", entre otras, Lavrov, a su turno replicó:

"Sería mucho más apropiado considerar las declaraciones (del presidente Putin) como una invitación a un diálogo más franco y más justo".

Posteriormente adoptó su habitual tono cordial y optimista expresando su esperanza de que las próximas elecciones, tanto en Rusia como en Estados Unidos, no obstaculicen las relaciones bilaterales.

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