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Miércoles, 2 de mayo de 2007 - 05:43 GMT
Inmigrantes marchan en EE.UU.
Javier Aparisi
Javier Aparisi
BBC Mundo, Miami

Marchas del primero de mayo

Decenas de miles de inmigrantes salieron a las calles de las principales ciudades de EE.UU. para manifestarse a favor de la legalización de unos 12 millones de inmigrantes indocumentados, pero las marchas no alcanzaron el nivel de asistencia logrado en 2006, debido en gran medida al temor de muchos a ser arrestados.

En Chicago la policía dijo que unos 150.000 manifestantes marcharon hasta Grand Avenue, pero la activista Emma Lozano sostuvo en declaraciones a la BBC que la cifra podría haber sido de medio millón.
Esto es un tema de dignidad humana. El inmigrante merece ser aceptado legalmente y merece que el proceso lo ayude a que eso se logre, no que lo impida
Monseñor Felipe Estevez, obispo auxiliar de Miami

"Ahora el 76% de la población está a favor de la reforma migratoria con un camino hacia la ciudadanía. Ahora la democracia se tiene que llevar a cabo", señaló Lozano en una conversación telefónica.

En Los Ángeles la policía estimó que aproximadamente 25.000 personas marcharon hacia la sede del gobierno municipal, una cifra muy reducida en comparación con los aproximadamente 500.000 manifestantes que protestaron en 2006.
Marchas del primero de mayo
En algunas ciudades, como Miami, hubo poca asistencia.

En Phoenix una de las cadenas de la televisión hispana mostró imágenes aéreas de una marcha multitudinaria de grupos a favor de los inmigrantes y una protesta de un grupo que se opone a cualquier indulto a los indocumentados.

En Miami la plaza del Government Center en el centro de la ciudad estaba medio vacía, pese a la presencia de cantantes centroamericanos y dirigentes de varios grupos de inmigrantes.

"Yo el año pasado también estuve en el (estadio) Orange Bowl y era que no se podía ni caminar. Las deportaciones han surtido su efecto", señaló a la BBC el padre Octavio Motte, el párroco de una iglesia católica en el sector de Hialeah en Miami.

Miedo

La reducida asistencia fue una mala noticia para los emprendedores comerciantes informales que circulaban en el centro de Miami.

"No cooperan los manifestantes. No han venido. Le tienen miedo a la policía, a la inmigración y en el trabajo no les dan permiso a la pobre gente", señaló a la BBC una vendedora ambulante que ofrecía banderas de EE.UU. y varios países de América Latina al precio de US$3.

El obispo auxiliar de Miami, monseñor Felipe Estevez, encabezó la vigilia tras la conclusión de la marcha.

"El inmigrante no es un problema. Esto es un tema de dignidad humana. El inmigrante merece ser aceptado legalmente y merece que el proceso lo ayude a que eso se logre, no que lo impida", señaló Estevez a la BBC.

La gran diversidad de los inmigrantes latinos en Miami quedó en evidencia con la presencia de centroamericanos, haitianos.
Ramón Saúl Sánchez
No importa si los cubanos tenemos una posición un poco mejor en esta cuestión, la realidad es que otros seres humanos no la tienen y hay que lograr mejorar esas condiciones
Ramón Saúl Sánchez, líder cubano

Muy pocos cubanos asistieron la marcha, pero el activista Ramón Saúl Sánchez del Movimiento Democracia dijo que el problema migratorio también atañe a su comunidad.

"La ley de ajuste cubano envía de regreso a Cuba tres o cuatro mil personas todos los años que escapan de la isla", señaló a la BBC.

"No importa si los cubanos tenemos una posición un poco mejor en esta cuestión, la realidad es que otros seres humanos no la tienen y hay que lograr mejorar esas condiciones", agregó.

La reforma migratoria volvió al escenario político estadounidense en mayo con la presentación de un proyecto de ley en la cámara baja, co-auspiciado por el demócrata Luis Guitérrez y el republicano Jeff Flake, que prevé la legalización de la mayoría de los indocumentados en un plazo de 6 años.

La Casa Blanca ha circulado un borrador que establece el pago de US$3.500 para permisos de trabajo de tres años y requiere una multa de US$10.000 para legalizar a personas que tramiten la residencia permanente.

Los dirigentes de la mayoría demócrata en el Senado han señalado que la reforma migratoria será tratada en la cámara alta en la segunda quincena de mayo, pero de momento nadie ha presentado un proyecto de ley.

Los activistas están presionando para que la reforma migratoria se discuta lo antes posible porque temen que pronto los políticos estadounidenses centren su atención hacia la campaña presidencial de 2008.

ESCUCHE/VEA
BBC MUNDO HOY, 02.05.07
Inmigrantes marchan en EE.UU.



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