La carrera política de Chirac se ha expandido por más de cuarenta años.
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Si es cierto, como decía François Mitterrand, que la historia no cuenta cómo los políticos entran a ella sino cómo salen, aún es pronto para saber lo que dirá de su sucesor, Jacques Chirac.
Chirac, de 74 años, anunció en marzo que no se presentaría a las elecciones presidenciales del domingo 22 de abril en Francia, después de 40 años de carrera política, los últimos 12 como presidente.
"Al término de este mandato (en mayo), llegará el momento de servirles de otra manera", dijo en un discurso a la nación.
El anuncio abrió una etapa de balances de su mandato, pero también alimentó rumores sobre una eventual citación de Chirac a declarar por asuntos turbios del pasado, cuando pierda su inmunidad presidencial.
Cuenta pendiente
La idea de que la justicia francesa quiere aclarar cuentas con él ha cobrado fuerza debido a trascendidos anónimos de funcionarios judiciales y artículos de prensa.
Su ex primer ministro Alain Juppé fue condenado por un caso de corrupción que involucra a Chirac.
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Gracias a su cargo, el presidente ha evitado hasta ahora tener que declarar por un caso de corrupción cuando fue alcalde de París, entre 1977 y 1995.
El expediente relata cómo en el mismo Ayuntamiento de París se habían creado una serie de empleos ficticios cuyos sueldos se destinaban a financiar el partido neogaullista que encabezaba Chirac, el Reagrupamiento para la República.
Por este mismo caso fue condenado su ex colaborador y ex primer ministro Alain Juppé.
Hace ocho años, un juez dijo tener evidencia de que Chirac estaba involucrado en la maniobra. Pero hasta ahora no hay una confirmación de que vaya a ser citado a declarar a partir de junio, al cumplirse el mes preceptivo que ampara a los ex presidentes franceses ante los jueces.
¿Pacto secreto?
¿Existe o no un acuerdo oculto entre Chirac y Sarkozy? Ambos niegan los rumores.
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El tema llegó a agitar la actual campaña electoral francesa cuando el semanario satírico francés "Le Canard Enchainé" aseguró, poco antes de la primera vuelta de las elecciones, que existe un pacto oculto entre el candidato conservador Nicolas Sarkozy y Chirac.
Según la publicación, a cambio del apoyo de Chirac a su candidatura, Sarkozy se habría comprometido a promover un proyecto de ley sobre la lucha contra la delincuencia que declarase prescriptos los casos judiciales con más de diez años. Eso le evitaría a Chirac tener que comparecer en los tribunales.
De inmediato, la presidencia francesa calificó la versión como "sin fundamento", mientras Sarkozy dijo que se trataba de algo "grotesco e injurioso", a la vez que negó su veracidad.
Lo cierto es que hasta ahora Chirac sólo ha emitido una escueta declaración de apoyo a Sarkozy, con quien mantiene diferencias personales desde hace años, a pesar de que ambos son del mismo partido, la Unión por un Movimiento Popular (UMP).
Zigzag
La trayectoria política de Chirac se caracterizó por un zigzagueo constante, desde el impulso de las privatizaciones como primer ministro, hasta la defensa del Estado benefactor como presidente; desde los ensayos nucleares en el océano Pacífico, hasta la defensa de la ecología más recientemente.
Según el sociólogo francés Michel Wieviorca, Chirac reforzó el espíritu nacional francés al reconocer la responsabilidad del Estado por la deportación de judíos bajo la ocupación nazi, o al oponerse a la invasión de Irak en 2003.
Pero con una tasa de desempleo que no bajó de 8% en su mandato, una deuda pública que creció y una situación explosiva en algunos suburbios donde viven minorías étnicas, los analistas creen que Chirac ha fallado en su promesa de subsanar la "fractura social" de Francia.
"La situación es peor -o por lo menos no es mejor- que cuando Chirac hablaba de la fractura social", opina Wieviorca. "Chirac no fue un buen presidente si se trata de la cuestión social".
La gran duda es si esa será finalmente la mayor acusación que teñirá su recuerdo.