Las explosiones también causaron graves daños materiales.
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Las dos explosiones que este miércoles sacudieron a la capital argelina han puesto en relevancia un preocupante problema de seguridad en la zona del Norte de África que podría tener implicaciones a nivel regional y global, afirman los analistas.
Es la primera vez que Argel es escenario de semejantes explosiones desde la década del 90, cuando el gobierno combatió la insurgencia islámica a lo largo y ancho del país.
Además, los atentados se producen un día después de que las autoridades en el vecino Marruecos anunciaron que habían evitado una serie de ataques terroristas contra objetivos estratégicos nacionales y extranjeros.
Según el analista de asuntos árabes de la BBC, Magdi Abdelhadi, los atentados son preocupantes tanto para los países del norte de África como para funcionarios de seguridad europeos.
La imagen de Al Qaeda atacando en una zona tan cercana al sur del continente europeo hará sonar las alarmas en Europa, afirma Abdelhadi.
Extremistas
Muchos funcionarios públicos resultaron heridos.
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Muchos analistas conectarán este resurgimiento de violencia con el deseo de la organización radical islámica argelina Grupo Salafí de Predicación y Combate (GSPC) -que en enero cambió su nombre a Organización Al-Qaeda en el Magreb Islámico- de expandir su campaña a los países vecinos.
Se cree que varios miembros del GSPC recibieron entrenamiento en Afganistán y, según el especialista en temas de defensa y seguridad de la BBC, Rob Watson, el grupo contaría con más de 700 integrantes de Argelia y Europa.
Según Watson, el objetivo original de la agrupación era la instalación de un régimen islámico en Argelia, aunque desde que se fusionó con Al Qaeda, se piensa que sus ambiciones son regionales y hasta globales.
Recuerdos
Es la primera vez que Argel es escenario de semejantes explosiones desde los 90.
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Watson explica que, de todas maneras, no hay claridad acerca del nivel de interacción entre los extremistas de la región y Al Qaeda, pero las fronteras de la zona son porosas y existe evidencia concreta de contactos entre individuos y grupos.
Las escenas de violencia en la capital argelina, afirma Abdelhadi, revivirán dolorosos recuerdos de la lucha civil que azotó al país por más de una década y dejó alrededor de 100.000 víctimas.
Además, asegura el experto, podrían tener un efecto nocivo en las perspectivas de lograr sociedades más abiertas y democráticas en el norte de África: en el pasado, las autoridades allí han usado la amenaza de terror para limitar las libertades civiles y políticas.