Controversia por una mayor integración militar Japón-EE.UU.
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Japón instaló por primera vez un sistema de misiles interceptores en las cercanías de la capital, Tokyo, para intentar proteger la ciudad en la eventualidad de un ataque.
El sistema portátil anti-misiles Patriot, de fabricación estadounidense, entra en funcionamiento un año antes de lo esperado, luego de que en 2006 Corea del Norte disparase misiles de largo alcance y realizase una prueba nuclear.
Japón percibe a Corea del Norte como una amenaza real a su seguridad. Esta medida es sólo un primer paso en un plan de Defensa más amplio.
Medio centenar de manifestantes recibieron con abucheos al convoy militar que transportaba las baterías de misiles.
Cooperación con EE.UU.
El sistema Patriot es capaz de derribar misiles en pleno vuelo antes de que lleguen a su objetivo.
El escudo antimisiles refleja los temores de Tokio en la región.
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Cada lanzadera puede disparar hasta 16 cohetes de alta velocidad y precisión con alcance de varias decenas de kilómetros.
Si la amenaza de un ataque fuera inminente, los interceptores estarán desplegados en la Base Aérea de Auto Defensa en el centro de Tokyo, para proteger edificios gubernamentales y otros potenciales blancos.
Para que el sistema funcione, los japoneses y Estados Unidos deben compartir más información que antes.
Esto preocupa a algunos que cuestionan la conveniencia de que las fuerzas de Auto Defensa de un país oficialmente pacifista se integren con los militares estadounidenses.
No obstante, el gobierno asegura que éste es un paso defensivo necesario.
Japón planea instalar 30 lanzaderas en 10 localidades del archipiélago en los próximos tres años, y equipar además cuatro destructores con proyectiles de largo alcance para crear un escudo antimisiles en el mar.