Todos los encuestadores fueron iraquíes.
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Reunir los datos para la encuesta de la opinión pública iraquí -encargada por la BBC y otros tres medios de comunicación- fue una tarea ardua y a menudo peligrosa para los encuestadores que recorrieron el país, golpeando puerta tras puerta para conseguir respuestas.
La creciente violencia implica que los encuestadores corren un riesgo personal.
Además, no se sabe hasta qué punto la gente se anima a responder a este tipo de encuestas de manera honesta, dada la situación de sensación de inseguridad que se vive en el país.
¿Cómo se recogen opiniones en un país que es violento y temerario? ¿Cómo hacer preguntas políticamente delicadas?
En este caso, todos los encuestadores fueron iraquíes.
Los organizadores intentaron combinar la pertenencia religiosa y étnica de sus encuestadores con las de los barrios que visitaban.
Peligros
El trabajo podía ser peligroso.
Los encuestadores debieron enfrentar varios peligros.
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Algunos encuestadores contaron que, mientras recorrían las zonas que le habían sido asignadas, presenciaron ataques con explosivos y enfrentamientos entre grupos rivales.
Otros aseguraron que habían sido acosados por la policía y grupos de militantes, que buscaban saber por qué estaban haciendo preguntas.
De hecho, pese al complicado clima de seguridad y a que no conocían a quiénes los interrogaban, la mayoría de los iraquíes respondió al cuestionario.
El porcentaje de personas que se negó a participar fue de entre 20% y 30%, una cifra más baja que la que se registra en Estados Unidos o el Reino Unido.
Honestidad
Existe un debate sobre si la gente que realmente tiene miedo responde a las preguntas con honestidad en este tipo de encuestas.
Según Matt Warshaw, que trabaja en la empresa que llevó a cabo la encuesta, la mayor parte de los iraquíes quiere hacer oír su opinión.
"No veo una razón preponderante por la que los iraquíes deberían responder a una encuesta de manera deshonesta", dice Warshaw.
"Creo que hay una suposición generalizada al respecto que no está basada en evidencia. Creo que la mayoría de la gente quiere escuchar lo que está pasando en sus vidas. Quieren que la gente oiga lo que les está pasando", agregó Warshaw.
En total, más de 2.200 personas aceptaron ser entrevistadas sobre una amplia variedad de temas que van desde el suministro de electricidad a sus opiniones sobre la política iraquí.