Francia y Alemania serán decisivos para sacar adelante el proyecto de Constitución Europea.
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La Unión Europea (UE) celebra su 50º aniversario en un momento en el que, pese a que nadie pone en duda el éxito del proyecto, se habla crisis en el proceso de integración del viejo continente.
Según los analistas, la victoria del "No" en Francia y Holanda en los referendos de aprobación de la Constitución Europea en la primavera de 2005 sumió a la UE en una crisis de identidad.
Ésta puso de manifiesto la discordancia entre las prioridades de los ciudadanos de la Unión y sus instituciones, y las diferentes visiones del proceso de construcción europea existentes entre los propios estados.
En aquel momento se culpó de la victoria del "No" a la ampliación llevada a cabo en 2004, por la que 10 países se incorporaron a la UE, y a las reticencias de los ciudadanos de la Unión a futuras ampliaciones.
"Sin duda existe una crisis. Se trata de una crisis de mediana edad que ha llevado a la UE a un proceso de introspección", le explicó a la BBC Loukas Tsukalis, asesor del presidente de la Comisión Europea, José M. Durao Barroso, y profesor de la Universidad de Atenas (Grecia).
Indigestión
"La UE ha sufrido una indigestión. Han pasado demasiadas cosas los últimos años que afectan la vida de los ciudadanos europeos, como la incorporación de 12 países, la introducción de una moneda común o la elaboración de un tratado constitucional".
Según Tsoukalis, "el problema es que los ciudadanos se sienten decepcionados porque piensan que todas esas deciones han sido tomadas lejos de ellos, por burócratas que no conocen".
Para el profesor "la cuestión esencial es encontrar la forma de introducir más democracia en el sistema para que la gente sienta que tiene voz en lo que se está haciendo en Bruselas".
Pese a que el tratado constitucional ya ha sido ratificado por 18 de los 27 estados miembros de la UE, desde que el proyecto fuese rechazado por Francia y Holanda, dos de los estados fundadores del bloque, la cuestión que se plantea es si existe un plan alternativo para superar esta supuesta crisis y sacar adelante la Constitución.
Tsoukalis afirma "que fue un error llamarlo constitución, ya que ello creó expectativas en alguna gente y miedo en otra, cuando no es más que un nuevo tratado que introduce cambios necesarios para hacer que la UE sea más eficiente, legítima, democrática y transparente".
Últimas ampliaciones
Pero el "No" francés y holandés a la constitución paralizó el proceso de aprobación del tratado.
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Con la incorporación a la UE de Bulgaria y Rumania en enero de 2007 culminaba la sexta ampliación precedida por la que en mayo de 2004 supuso la entrada de diez nuevos miembros, principalmente del centro y este de Europa.
Para afrontar dichas ampliaciones la UE apostó por llevar a cabo una reforma institucional que le permitiese funcionar con 27 miembros.
La solución entonces se encontró en la aprobación de un tratado constitucional que modificara la estructura institucional de la UE, al tiempo que profundizara la integración política, con la creación de la figura de un ministro de Relaciones Exteriores y de un presidente del Consejo Europeo.
"Todos estamos de acuerdo en la necesidad de ese tratado para que Europa sea más democrática y más eficaz en su funcionamiento", le dijo a la BBC Íñigo Méndez Vigo, diputado español del Parlamento Europeo (PE) y miembro de la convención encargada de elaborar el primer borrador del tratado constitucional europeo.
Toma de decisiones
"No estamos en un momento de crisis. Hemos llevado a cabo una ampliación extraordinariamente ambiciosa, y como todas las cosas ambiciosas, ha resultado difícil", considera Méndez Vigo.
Uno de los objetivos del tratado constitucional era modificar la toma de decisiones en el seno de la UE, dando paso a la adopción de determinadas decisiones por mayoría y restándole peso al voto por unanimidad, que para algunos, pone en duda la vialibildad de un proyecto conformado por naciones muy heterogéneas.
Según los analistas, el "No" francés y holandés a la constitución paralizó el proceso de aprobación del tratado, al mismo tiempo que dificultaba la adhesión de nuevos países, como Turquía y Croacia, que en octubre de 2005 empezaron a negociar su incorporación.
"La UE ha estado en crisis perpetua desde 1957. Ha ido de una crisis a otra pero eso es normal teniendo en cuenta el número de gobiernos nacionales, con diferentes culturas políticas, que la componen", afirma Gilles Merritt, secretario general del centro de estudios políticos Amigos de Europa, con sede en Bruselas, Bélgica.
"Si estuviésemos asistiendo al colapso de la moneda común o hubiese países que quisiesen abandonar la UE, entonces sí que podríamos hablar de una crisis grave, pero lo que sucede en la actualidad es una crisis más", añade.
Alemania decisiva
Turquía inició las negociaciones para incorporarse a la UE en octubre de 2005.
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En lo que la mayoría de los analistas coinciden es que el futuro de la Constitución Europea, y con ella, del proceso de integración en Europa, dependen en buena medida de Alemania, que durante el primer semestre de 2007 ostenta la presidencia del Consejo Europeo, y de Francia, que se dispone a celebrar unas elecciones presidenciales.
Íñigo Méndez Vigo se muestra convencido "de que la actual presidencia alemana del Consejo va a buscar una solución para que el proyecto constitucional salga adelante, ya que es necesario para dar una salida a la nueva realidad institucional creada tras las recientes ampliaciones".
"Esperamos que Alemania en el consejo de junio llame a la creación de una conferencia intergubernamental cuyo mandato sea la preparación de nuevo tratado en base al ya existente", explica el diputado europeo, quién también es miembro del "Grupo de Sabios" al que la Comisión Europea le encargó buscar una salida al tratado constitucional.
Estabilidad, paz y prosperidad
La UE, como muchas otras regiones del planeta, se enfrenta a los retos que presenta el proceso de globalización, y debe decidir qué papel quiere jugar como actor global.
En cualquier caso, cuando se conmemoran los 50 años de la Unión Europea, todo el mundo coincide en que ha sido un proyecto exitoso, fundamental para consolidar la paz y la prosperidad en el Viejo Continente.
"Si tuviéramos una maquina del tiempo y pudiésemos traer a los padres fundadores de la UE se quedarían boquiabiertos con lo que ha hecho Europa en estos años. La UE ha sustituido la guerra por la paz. Ha sustituido el muro de Berlín por una Europa que se rige por regimenes democráticos y pluralistas. Ha sustituido una Europa devastada por 2 guerras por una Europa de la prosperidad y el bienestar material", afirma Méndez Vigo.
"Creo que Europa ha superado con mucho las mejores expectativas de aquellos visionarios de hace 50 años".