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Lunes, 19 de marzo de 2007 - 13:20 GMT
Sin papeles: las armas o los libros
Javier Aparisi
Javier Aparisi
BBC Mundo, Miami

Proyecto Dream Act
Integrantes de SWER, Estudiantes que Trabajan por la Igualdad de los Derechos
Calificarían jóvenes que llegaron a EE.UU. antes de los 16 años
Beneficiaría anualmente 65.000 estudiantes indocumentados en EE.UU.
Plazo para obtener la residencia permanente: 6 años
Requisito básico: graduarse de la universidad o 2 años de servicio militar
A cuatro años del inicio de la guerra en Irak, varios activistas por los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos, temen que Washington intente aprovecharse de la minoría hispana ilegal para reforzar sus tropas en el frente de batalla.

Los temores resurgieron hace pocos días cuando congresistas de la cámara baja volvieron a presentar el proyecto del Dream Act o Ley del Sueño.

De aprobarse la iniciativa, aquellos jóvenes indocumentados que completaron su escuela secundaria en Estados Unidos, podrán legalizarse a través de los libros o de las armas.

Con la primera opción, tendrán seis años para completar sus estudios universitarios, mientras que en el segundo caso, su situación migratoria quedará regularizada si prestan servicio por un mínimo de dos años en las fuerzas armadas.

Los activistas estiman que todos los años unos 65.000 estudiantes indocumentados se gradúan de las escuelas secundarias estadounidenses.

Fuerzas Armadas

El potencial de estos jóvenes para las fuerzas armadas en momentos en que se plantea una expansión para hacer frente a la guerra en Irak es algo conocido por expertos como Margaret Stock, profesora de ciencias sociales de la Academia Militar de EE.UU. en West Point.

La única verdadera opción para estos estudiantes indocumentados va a ser entrar al ajército
José Lara, maestro de escuela secundaria
"Los reclutadores militares diariamente descartan jóvenes educados en EE.UU. que serían excelentes reclutas pero carecen de residencia permanente y no tienen perspectivas de poder obtenerla", señaló Stock en una audiencia del Senado llevada a cabo en Miami el año pasado.

Los hispanos constituyen más del 14% de la población de EE.UU. y las tendencias demográficas indican que ese segmento seguirá creciendo.

Al maestro de historia de una escuela secundaria de Los Ángeles, José Lara, le preocupa el interés de las fuerzas armadas en el potencial del Dream Act para mejorar el reclutamiento.

"El problema con esto es que menos del 50% de los latinos de EE.UU. pasa a la universidad. La única verdadera opción para estos estudiantes indocumentados va a ser entrar al ajército", señaló a la BBC.

"Ahorita lo que estamos viendo aquí en EE.UU. es que los números de ciudadanos entrando al ejército están bajando mucho. El gobierno está buscando de dónde sacar más gente para entrar a su ejército y lo está buscando en la comunidad latina", agregó.

Desde 2001

Mario Díaz-Balart, congresista republicano de Miami
Nosotros seguiremos empujando. La última vez que hubo una legislación de este tipo, que fue la ley NACARA, fue con un Congreso republicano, y eso se demoró 10 años
Lincoln Díaz-Balart, congresista republicano
El proyecto de ley ha sido presentado en el Congreso todos los años desde 2001 sin éxito.

"Propone que si uno llegó aquí antes de los 16 años y se graduó del High School (escuela secundaria), entonces cuando es la hora de ir a la universidad se supone que te cobren lo que le cobran a una persona de aquí del estado y no a una persona de afuera del estado, que es mucho más caro", señaló el congresista republicano Lincoln Díaz-Balart.

Sus declaraciones a BBC Mundo fueron hechas durante un acto organizado por estudiantes de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), un caso típico entre las universidades públicas estadounidenses.

Allí, la tarifa para la matrícula de 15 créditos en un semestre es de US$7.710 para residentes locales y de US$13.013 para personas de afuera.

El propio Díaz-Balart reconoció que es un proyecto "controversial" en medio de un clima político adverso hacia los inmigrantes.

"Nosotros seguiremos empujando. La última vez que hubo una legislación de este tipo, que fue la ley NACARA, fue con un Congreso republicano, y eso se demoró 10 años", agregó.

La denominada ley NACARA fue aprobada en 1997 y le dio la residencia a muchos inmigrantes centroamericanos.

Sin embargo, en la actualidad la oposición a la causa de los inmigrantes está más organizada, según el activista José Lagos, de Unidad Hondureña.

"Más llamadas están recibiendo los congresistas en contra de la reforma migratoria, hasta ladrillos para que construyan el muro en la frontera y expulsen a los inmigrantes indocumentados. Eso es peligroso y por eso es importante que nuestra sociedad se movilice", señaló.

El otro lado

José Lagos, presidente de Unidad Hondureña de Miami
Más llamadas están recibiendo los congresistas en contra de la reforma migratoria, hasta ladrillos para que construyan el muro en la frontera y expulsen a los inmigrantes indocumentados, que quizás a favor
José Lagos, presidente de Unidad Hondureña de Miami
Del otro lado del espectro político están organizaciones como FAIR, la Federación Estadounidense para la Reforma Migratoria.

"Estas personas deben regresar a sus países para seguir con sus estudios universitarios, pensamos nosotros. Realmente no es justo negar la oportunidad a estadounidenses cuando personas que están viviendo ilegalmente en EE.UU. están ocupando estas plazas", señaló su portavoz, Jack Martin, a BBC Mundo.

La polémica de las matrículas de los estudiantes indocumentados está generando un nuevo movimiento a nivel nacional.

"Estamos en contacto con estudiantes que están en Washington, D.C. , Nueva York, California, Texas y casi todos los EE.UU.", dijo a BBC Mundo la ecuatoriana Gabriela Pacheco.

La estudiante de 21 años es miembro de SWER (las siglas en inglés de Estudiantes que Trabajan por la Igualdad de los Derechos).

Visa de estudiante

A Gabriela le falta un año para completar sus estudios universitarios. Antes era indocumentada, pero logró gestionar una visa de estudiante.

"Me dieron la oportunidad de gestionar mi visa de estudiante desde aquí y pude ir al Miami Dade College (en Miami) estudiando con esa visa", dijo Pacheco.

Abby Hernández, estudiante hondureña
Yo quiero hacer tanto con mi vida pero sé que tengo muchas limitaciones
Abby Hernández, estudiante hondureña

Seguidamente reconoció que "desafortunadamente lo que dice la visa o lo que tengo que hacer es regresar al país de origen (al concluir sus estudios)".

La hondureña Abby Hernández tiene 17 años y pronto se graduará de la escuela secundaria. Actualmente tiene el TPS, el Estatus de Protección Temporaria, pero ese permiso de residencia temporaria otorgado a muchos centroamericanos se vencerá en julio.

"Yo quiero hacer tanto con mi vida pero sé que tengo muchas limitaciones", señaló la estudiante que un día quiere ser abogada especializada en derecho penal.

"Ahorita hay tanta negatividad contra los inmigrantes. Creo que es injusto. Mis padres pagan sus impuestos. No entiendo por qué los tratan como si fueran unas personas que no merecen las cosas que otros tienen", agregó.



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