Aguayo se rehusó a volver a Irak.
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Las autoridades estadounidenses buscan utilizar el caso de Agustín Aguayo, soldado estadounidense de origen mexicano condenado por desertor, como ejemplo para evitar una especie de estampida de soldados de las fuerzas armadas, aseguraron los críticos de la condena.
Aguayo fue condenado el martes en Alemania, donde estaba estacionado, por negarse a participar por segunda vez en la guerra de Irak.
"Quieren estatuir un ejemplo con Aguayo, para evitar que otros soldados se nieguen a participar en una guerra aduciendo problemas de conciencia", declaró a la BBC Rudi Friedrich, de la asociación alemana Connection.
El tribunal militar estadounidense en la ciudad alemana de Würzburg dictó sentencia de ocho meses contra Aguayo, paramédico en las fuerzas militares, acusándolo de deserción.
Aguayo intentaba desde hace casi tres años ser reconocido como objetor de conciencia y rechaza, por razones morales, volver a Irak.
Sin balas en Irak
La cónsul mexicana Ana Celia Pérez, que visitó a Aguayo en prisión, declaró a la BBC que "la nacionalización estadounidense de Aguayo hace que México como tal no pueda defenderlo como a un ciudadano suyo, pero el gobierno lo está apoyando plenamente".
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No puedo llevar ese peso en mi conciencia; aún cuando trabajase en la cocina o limpiando baños, estaría apoyando una intervención militar que rechazo
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Pérez no descarta que México intente en un futuro próximo apoyar una demanda frente a un tribunal internacional contra la resolución del tribunal militar estadounidense, un paso que varios organismos, como Amnistía Internacional, ya han anunciado que tomarán.
"No puedo llevar ese peso en mi conciencia. Aún cuando trabajase en la cocina o limpiando baños, estaría apoyando una intervención militar que rechazo", declaró Aguayo antes del juicio.
En el año 2004 Aguayo fue destinado a Irak, pese a haber intentado declararse ya objetor de conciencia. Sin aceptar usar municiones y a veces sin arma, Aguayo salía a patrullar las calles iraquíes para mostrar que no era el miedo, sino su conciencia, lo que le impedía estar en esa guerra.
Impacto de opinión
El rechazo popular a la guerra de Irak parece ir en aumento.
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Para sus defensores, como Friedrich, el ejército estadounidense teme una suerte de estampida de soldados si el caso de Aguayo es aceptado como objeción de conciencia.
El ejército estadounidense, por su lado, se remite a la fuga de Aguayo del cuartel estadounidense de Schweinfurt en septiembre del 2006 para evitar ser trasladado con su unidad otra vez a Irak.
Aguayo se presentó voluntariamente tres meses después a las autoridades militares, pero con eso el cargo de "deserción" estaba ya fundamentado.
El caso de Aguayo ha comenzado a tener fuertes repercusiones en Estados Unidos, donde las últimas encuestas de opinión muestran un gran aumento del rechazo a la intervención en Irak por parte de los estadounidenses, justo en vísperas del envío de otros 20.000 soldados.