En los atentados murieron 191 personas y 1.824 resultaron heridas.
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Comienza este jueves, en medio de una gran controversia política, el macrojuicio por los atentados del 11-M en Madrid, en el que murieron 191 personas.
"Este es el juicio en la historia de España en el que ha habido más presión política y más presión social al menos desde que tengo uso de razón", dijo el portavoz de los abogados de la defensa, Eduardo García Peña.
El juicio, cuyo sumario judicial incluye 100.000 folios, contará con nada menos que 650 testigos.
Además de la complejidad del caso y la carga emocional que conlleva, el juicio está rodeado de una fuerte controversia política que tiene sus orígenes desde el día de los atentados, ocurridos en vísperas de las elecciones generales.
El opositor Partido Popular (PP) atribuyó su autoría a la organización separatista vasca ETA y a la fecha continúa sosteniendo la tesis de un complot.
"Los terroristas consiguieron su objetivo prioritario que era el dificultar un proceso electoral general y desestabilizar los resultados (electorales)", afirmó Rafael Calduch, catedrático de relaciones internacionales en la Universidad Complutense de Madrid.
"No es una casualidad que desde entonces el partido que estaba en el gobierno y que perdió las elecciones, el PP, lo haya considerado como una cuestión política", añadió.
¿ETA?
"¿Hasta que punto hubo un complot con ETA? Por el momento no se puede afirmar ni negar, no hay elementos objetivos suficientes para considerar que esa relación existía en grado suficiente para decidir que había un plan conjunto", comentó Calduch.
Según Calduch, una semana antes de los atentados, ETA había tratado de introducir a Madrid una furgoneta cargada de explosivos.
"No se puede demostrar que exista complot pero los hechos demuestran que ha habido por lo menos una coincidencia en el tiempo", agregó.
A petición de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, tres militantes de ETA se presentarán en el juicio como testigos.
Cuando se habla del complot las opiniones se dividen. Jesús Ramírez, vicepresidente de la Asociación de Víctimas del 11-M, cree que se está dando un mal ejemplo sobre cómo se debe actuar pues "en temas de terrorismo todas las fuerzas políticas deben estar unidas y lamentablemente no ha sido así".
Interrogantes
Jesús Ramírez agregó que lo único que piden es que se aplique la ley.
"Los terroristas consigueron desestabilizar los resultados", dijo Calduch.
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"Sabemos que va a ser un juicio tremendamente difícil porque hay presiones políticas, hay presiones extrajudiciales pero aún así seguimos teniendo confianza en que se va a hacer justicia en este tema y que las personas que hicieron este acto van a ser condenadas conforme a la ley".
Y es así como en un clima de efervescencia política 29 acusados se presentan ante la justicia española en un juicio que podría culminar antes del verano.
Hay quienes aseguran que el juicio aclarará en gran parte lo que ocurrió el 11 de marzo de 2004 pero aun quedarán muchas interrogantes.
"Hay datos que hacen sospechar que por lo menos los servicios de seguridad españoles tenían indicios claros de que algo se estaba preparando y obviamente no se tomaron las medidas adecuadas a ese conocimiento", comentó el profesor Rafael Calduch.
Las incógnitas no se van a despejar en este juicio.
Para ello, según las fuentes consultadas, se requerirá de una investigación independiente y podrían pasar varios años antes de que se conozcan en detalle las circunstancias previas a los atentados, las pistas que seguía la policía, las circunstancias que rodearon el suicidio de siete de los autores materiales de los atentados en una casa en el municipio madrileño de Leganés, y quién exactamente dio la orden de efectuar los ataques en Madrid.