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Viernes, 12 de enero de 2007 - 14:53 GMT
Barcelona, ciudad de "okupas"
Gabriela Torres
Barcelona

Enfrentamiento entre okupas y la policía en Barcelona

Para la policía de la Comunidad Autónoma de Cataluña (España), mejor conocida como Mossos d'Esquadra, la prioridad en cuanto al orden público es una: las manifestaciones del movimiento okupa.

"Esto no tiene por qué generar alarma, pero sí que es nuestra máxima preocupación", le aclara a BBC Mundo el portavoz de este cuerpo policial, Mark Garriga, desde su sede en Barcelona.

Los okupas son jóvenes -generalmente- que toman casas vacías para vivir.

Según Garriga, cada semana en la capital catalana se produce una media de tres manifestaciones "y sólo en las que actúan ellos (los del movimiento okupa) hay actos violentos".

El escenario de estas protestas suele ser el casco histórico de la ciudad, es decir, en las calles empedradas del conocido barrio Gótico y de El Raval.

Pueden suceder a plena luz el día -como cuando dos mujeres se encadenaron a unos bidones de cemento justo al frente de la sede de gobierno de la Generalitat- o convertirse en una verdadera batalla campal nocturna, como la del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (MACBA) en la que se vieron volar piedras, palos, botellas de vidrio y hasta lanzacohetes.

¿El motivo del descontento? La carencia de una vivienda digna para miles de jóvenes cuyo salario no alcanza para independizarse en una ciudad donde -según el padrón municipal- hay más de 70.000 apartamentos vacíos.

De antaño

Sede okupa
Algunas sedes funcionan como centros culturales.

Este enfrentamiento entre la policía y los okupas no es nuevo, puesto que el movimiento tiene sus orígenes en los años 80.

"Era la época en que algunos movimientos vecinales luchaban contra la especulación inmobiliaria y los antifranquistas concentraron su lucha allí", le explica a BBC Mundo uno de los miembros de la Asamblea de Okupas de Barcelona, Albert Martínez.

Pero los antifranquistas no fueron los únicos en volcarse hacia las viviendas inhabitadas, grupos juveniles también empezaron a convertir casas y solares abandonados en centros culturales, por lo que "siempre ha habido estos enfrentamientos con la policía", agrega Martínez.

"El problema es que ahora (los okupas) están más alejados de su ideología", comenta Marc Garriga.

"En junio (pasado) tenían previsto desalojar una casa y el día antes salieron y destrozaron el barrio. Esto nunca había pasado y pareciera que valoraran más causar destrozos que la casa", afirma el portavoz de los Mossos.

Afirmación que es matizada por Martínez, pues asegura que sólo el 1% de lo que hacen termina en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

"Centro cultural"

NUEVOS OCUPAS
Símbolo de los okupas en Barcelona
Hoy en día el colectivo okupa es más variopinto:
A sus filas vienen jóvenes anti globalización de otros países europeos.
La media de edad ha subido a 25-35 años.
Grupos de inmigrantes sin recursos también ocupan inmuebles abandonados.
Las protestas no sólo son contra la especulación inmobiliaria, sino contra la globalización, las guerras, etc.

Martínez, quien es un chico moreno que supera la barrera de los 30 años, vive en un apartamento ocupado del barrio de Sants, donde también existe "Can Vies", uno de los centros cívicos culturales ocupados de referencia de la ciudad.

En el pasado, este recinto fue sede sindical y contaba con una capilla. Hoy en día, en lugar de la cruz hay un graffiti con el símbolo okupa (una flecha en forma de rayo que atraviesa la parte superior derecha del círculo en la que está encerrada); y donde había un altar, ahora hay una consola de sonido para las fiestas que se puedan organizar.

Además tienen un bar, instrumentos, un mini estudio de grabación y oficinas donde producen una revista alternativa que reivindica el movimiento.

Para recaudar dinero y mantener este "centro cultural" organizan fiestas alternativas en donde venden cervezas.

Estas reuniones son mal vistas por la policía, pues "están haciendo negocio. Venden bebidas alcohólicas, organizan conciertos y están ganando dinero", explica Garriga quien considera estos eventos como ilegales, pues lo hacen sin pedir los permisos pertinentes.

Martínez mueve su cabeza en reprobación al comentario del portavoz de los Mossos y aclara que en el caso de las asociaciones culturales "no se tiene que pedir permisos. Se vende porque, simplemente, no es para el lucro".

Los desalojos

Mark Garriga, portavoz de la policía
El problema es que ahora (los okupas) están más alejados de su ideología
Marc Garriga, portavoz de la policía

2006 fue un año donde aumentó el número de desalojos (unos 150) fue un año en que la presión policial contra estos colectivos también se intensificó y en el que los discursos de los políticos se incluía el tema de la ocupación de inmuebles vacíos.

Tanto la policía como el movimiento okupa coinciden que en Barcelona hay unas 200 o 250 viviendas ocupadas.

Sin embargo, los desalojos no parecen ser la solución, pues, como el mismo lema de los okupas dicta: "por cada desalojo, una nueva ocupación". Es el estilo de vida de este colectivo.

Martínez, por ejemplo, hace más de 10 años que decidió invadir un inmueble abandonado y lleva una media de una vivienda nueva por año. "Bueno, en el último (apartamento) que estoy voy a cumplir tres años, pero es que tuve una temporada que cada tres meses me tenía que mudar".

La anarquía

Portavoz del movimiento okupa
En el último (apartamento) que estoy voy a cumplir tres años, pero es que tuve una temporada que cada tres meses me tenía que mudar
Albert Martínez, Asamblea de Okupas de Barcelona

El portavoz de los okupas también reivindica las manifestaciones en sitios turísticos, pues considera que sólo así se genera "un debate más intenso sobre la vivienda".

Y va aún más lejos, pues está seguro de que hoy en día la ocupación "es una práctica social que se ha adoptado. Son tan altos los precios de la vivienda que cuando los jóvenes ven un local vacío deciden ocuparlos".

Esto sólo alimenta los enfrentamientos con la policía, puesto que mientras algunos miembros de este colectivo realizan sus acciones sin generar mayores problemas -la policía así lo confirma- "hay otro grupo de gente que es 'antisistema'¿ bueno el mejor calificativo sería el de 'delincuentes' porque lo que hacen es generar daños¿ tacan y agraden a los cuerpos de seguridad".

Martínez está consiente de la diversidad de modus operandi que hay en su movimiento. "Cada uno opta por estrategias diferentes de lucha".

"Dentro del movimiento ocupa nunca se ha llegado a un consenso de cómo se debe enfrentar los desalojos¿ yo lo veo como un reflejo de la diversidad y complejidad, y por eso se dan situaciones muy diversas".

¿Guerrilla urbana?

Nosotros somos más tontos. Normalmente somos muy pacíficos y cuando hay cámaras hay quienes no actúan así, y probablemente se deforme la realidad.
Albert Martínez, Asamblea de Okupas de Barcelona

Esas "situaciones diversas" Garriga las define como "provocaciones". "Ellos aprovechan cualquier ocasión para generar altercados. Ellos están bien organizados y saben lo que tienen que hacer¿ ellos intentan ir hacia las zonas de calles estrechas y nos bloquean".

¿Se podría decir que utilizan tácticas de guerrilla urbana? "Sí. A su nivel, porque esto no es el País Vasco ni Irlanda del Norte", contesta el portavoz de la policía.

Mark Garriga va aún más lejos, pues cree que las víctimas en estos enfrentamientos son los Mossos d'Equadra. "Para ellos todo vale porque no respetan la ley, y como la policía sí que respeta la ley¿ yo no puedo poner una patrulla en el tejado de un edificio y lanzar piedras a los manifestantes. Ellos sí".

"Nosotros tenemos una porra y un escudo, ellos sí que van armados¿ No llega a los extremos de que nos tengamos que plantear caballería, porque no van a más".

El portavoz del movimiento okupa dibuja una sonrisa irónica cuando escucha estas declaraciones y se lanza a la carga: "hay cosas que no salen en los medios. Hay casos violentos de desalojos, hay policías que se les va la mano Los Mossos saben actuar cuando hay cámaras al frente".

"Nosotros somos más tontos. Normalmente somos muy pacíficos y cuando hay cámaras hay quienes no actúan así, y probablemente se deforme la realidad", concluye Martínez.

RESULTADOS
El movimiento okupa...
Es una protesta legítima.
 48.30% 
No debería entrar a propiedad ajena.
 36.33% 
Ya no tiene los mismos valores.
 15.37% 
501 votos emitidos.
Consulta sin valor estadístico.

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