Hamas todavía cuenta con el apoyo de Siria e Irán.
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Un grupo de líderes del Medio Oriente se reunió en Egipto para respaldar al presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, y aislar al movimiento islamista Hamas.
En la cumbre, en el complejo turístico de Sharm el-Sheikh, participaron, junto a Abbas, el rey Abdalá de Jordania, el presidente de Egipto, Husni Mubarak, y el primer ministro de Israel, Ehud Olmert.
¿Pero tendrán éxito en aislar y debilitar a Hamas?
Es indudable que Hamas está arrinconado e incluso algunos de quienes lo apoyan -entre los palestinos y en la región- creen que se le fue la mano al tomar el control de Gaza, por la fuerza, a mediados de junio.
Los estados árabes pro-occidentales se han alineado con Israel y Estados Unidos para favorecer a Abbas y presionar a Hamas.
Sin embargo, el movimiento islamista todavía tiene aliados, incluidos Siria, donde están exiliados los principales jefes de Hamas, e Irán, que se ha convertido en uno de sus más importantes patrocinadores tanto en el ámbito financiero como en el diplomático.
Ahora que Hamas está entre la espada y la pared, es muy posible que aumente su dependencia de Irán, aunque podría resultar más difícil hacerle llegar dinero a Gaza, debido al aislamiento físico del territorio.
Carta bajo la manga
Muchos se hacen ilusiones de que el gobierno de Hamas colapsará en un dos por tres.
El papel de Abbas podría ser muy limitado.
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Pero, hasta cierto punto, la mejor carta que el movimiento tiene bajo la manga es la debilidad de Abbas.
A pesar del apoyo que le puedan haber prometido en Sharm el-Sheikh, es difícil de imaginar cómo el presidente de la Autoridad Palestina podrá desempeñar el papel que esperan los líderes extranjeros que lo respaldan.
Hamas podría bloquear cualquier propuesta de paz que le desagrade, lo que limitaría el posible rol de Abbas como negociador de paz.
Además, el movimiento islamista podría, si lo quisiera, causar más problemas en Israel y Cisjordania, lo que restringiría las funciones potenciales de Abbas como socio de Israel en el tema de la seguridad.
En lugar de simplificar las cosas, el surgimiento de dos gobiernos palestinos rivales ha complicado aún más una situación que ya era bastante turbia.