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Roger Hardy
Analista, BBC
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Desde hace varias semanas la confrontación ha dejado de ser política y ha pasado a las calles.
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Los nuevos hechos violentos en la Franja de Gaza muestran que la división entre Fatah y Hamas continúa y que parece poco probable que en caso de celebrarse, unas nuevas elecciones solucionen los enfrentamientos entre facciones que afecta a los palestinos.
La anarquía en Gaza es impulsada por diversos factores, que van desde el crimen y la pobreza hasta disputas entre clanes, pero lo que hace que la situación sea mucho más grave es la amarga lucha de poder entre Fatah y Hamas.
Fatah, la facción nacionalista que tradicionalmente ha dominado la política palestina, aún está golpeada por su contundente derrota electoral de hace un año por parte del partido islamista Hamas.
Los votantes se fueron desencantando de la élite gobernante a la que veían como corrupta e ineficiente.
En contraste, Hamas se mostró exitosamente como un partido comprometido con la reforma y le bajó el tono a su agenda islamista.
Bloqueo
Las disputas han dejado 17 muertos de ambos bandos.
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Pero en cuanto el gobierno liderado por Hamas asumió el poder en marzo de 2006, Israel y otros países occidentales impusieron un embargo que ha paralizado una economía altamente dependiente de la ayuda externa.
El objetivo era forzar a Hamas a reconocer a Israel y a renunciar a la violencia.
En un intento por acabar el asedio económico, Hamas y Fatah acordaron formar inicialmente un gobierno de poder compartido.
Pero las semanas de negociaciones no han logrado disipar la profunda desconfianza entre Hamas y Fatah.
En particular, Hamas está determinado a mantenerse en ministerios tan importantes como Defensa e Interior.
Las tensiones han sido más fuertes en Gaza, el bastión de Hamas, en donde los enfrentamientos de las últimas semanas han dejado al menos 17 muertos.
Cisjordania, en contraste, ha estado relativamente en calma.
Nuevas elecciones
En un intento por deshacer el nudo, el presidente palestino Mahmoud Abbas ha llamado a nuevas elecciones, algo que Hamas ha calificado como inconstitucional.
Sin embargo, muchos observadores ven un elemento de distracción, si no de desespero en el llamado del presidente.
Es difícil ver cómo pueden celebrarse las elecciones ante la determinada oposición de Hamas.
En cualquier caso, el movimiento islámico mantiene un alto nivel de apoyo popular, así que no hay certeza de que, incluso si las elecciones se llevan a cabo, Abbas y Fatah resulten victoriosos.
A menos que ambas partes zanjen su diferencias y creen un gobierno de unidad nacional, la anarquía y la inestabilidad en Gaza parecen destinadas a continuar.