Cuatro presos condenados a pena de muerte fueron ahorcados en Japón, informó el Ministerio de Justicia de ese país.
Son las primeras ejecuciones bajo el gobierno de su nuevo primer ministro, Shinzo Abe.
Japón, al igual que EE.UU., es uno de los pocos países desarrollados en los que se aplica la pena capital.
El último ahorcamiento en el país asiático había tenido lugar en septiembre de 2005.
Críticas
Durante los once meses en que estuvo en el cargo el anterior ministro de Justicia, Seiken Sugiura, no se firmó ninguna orden de ejecución, porque él decía que iba contra sus creencias budistas.
Pero su puesto fue ocupado por Jinen Nagase hace tres meses, cuando asumió Abe.
El país ha recibido críticas internacionales por dar un breve preaviso a los prisioneros que serán ejecutados, como forma de evitar apelaciones de último minuto.
La oficina en Japón de Amnistía Internacional emitió un comunicado en el que condena las ejecuciones.
Otros críticos han señalado que Japón las lleva adelante mientras el Parlamento está en receso, con la supuesta intención de evitar un debate sobre el tema.
La última sesión parlamentaria concluyó el martes pasado.