Continúa la tensión en la capital de Líbano tras el asesinato de un manifestante pro-chiíta.
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La policía y el ejército libanés mantienen una fuerte presencia en la capital del país Beirut, debido a las protestas encabezadas por el grupo chiita Hezbolá y otros aliados pro-sirios.
Por cuarto día consecutivo estos grupos pidieron la salida del primer ministro Fouad Siniora.
Un gran mayoría de los manifestante son chiitas, seguidores del partido político y movimiento armado, Hezbolá.
El secretario de la Liga Árabe, Amr Moussa, advirtió que la crisis podría agravarse y aseguró que discutió posibles soluciones con funcionarios del gobierno en una visita de 24 horas que hizo a la capital de Líbano.
Moussa, además de reunirse con miembros del gobierno de Siniora también se encontró con integrantes de Hezbolá. Antes de abandonar Líbano, Moussa apuntó que "El mundo árabe no puede ser testigo de una situación que podría llevar a lo peor".
Primera víctima
El pasado domingo un manifestante chiita de nombre Ahmad Mahmoud murió a consecuencia de un disparo que recibió en Qasqas, un vecindario pro-sunita. Informes de la prensa local indican que Mahmoud fue víctima de un francotirador que aún no ha sido identificado.
La familia de la víctima culpó al gobierno de Líbano, mientras que grupos de la oposición -entre ellos Hezbolá- emitieron un comunicado en el que aseguraron que Mahmoud fue asesinado por balas "traicioneras".
Otros 30 manifestantes resultaron heridos.
Líderes del movimiento que apoyan el gobierno Siniora pidieron a sus seguidores mantener la calma.
La corresponsal de la BBC en Beirut, Kim Ghattas, asegura que la situación sigue siendo tensa y el ejército continúa cerrando calles que conducen a vecindarios sunitas.