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Imogen Foulkes
BBC, Ginebra
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La detención domiciliaria de Suu Kyi ha despertado la solidaridad internacional.
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El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) anunció que el gobierno de Birmania le ordenó cerrar sus oficinas en ese país.
En un comunicado emitido por la sede en Ginebra, la Cruz Roja condenó la decisión.
"El trabajo humanitario que se ha dirigido hacia las personas más vulnerables de Birmania está en riesgo", señala el comunicado.
El CICR aseguró que ha trabajado para cultivar un diálogo constructivo con el gobierno de Birmania.
Pero los intentos para garantizar que el CICR siguiera con su trabajo humanitario en el país no fructificaron.
"Drástico"
Desde diciembre de 2005, el gobierno de Birmania se ha negado a permitir que miembros de la Cruz Roja visiten las prisiones.
Ahora, se ha ordenado la clausura de cinco de las oficinas de esa instancia internacional.
El documento emitido por la Cruz Roja describió las restricciones como drásticas y condenó la decisión gubernamental porque haría imposible continuar con la asistencia y la protección para los más necesitados.
De hecho, el cierre de las oficinas reducirá el trabajo de la organización a proyectos de rehabilitación para personas que han sufrido amputaciones.
La Cruz Roja expresó su preocupación por los civiles que viven en zonas fronterizas y por los prisioneros de guerra.
Según la ONU en Birmania hay más de 1000 prisioneros políticos, entre ellos la líder del movimiento democrático, Aung San Suu Kyi, quien ha estado bajo arresto domiciliario por más de una década.