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Jonathan Marcus
BBC, Corresponsal diplomático
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¿Podría EE.UU. retirarse de Irak sin dejar atrás un panorama de caos?
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El tema iraquí ha sido central en las elecciones legislativas que se celebraron este martes en Estados Unidos. ¿Pero cómo podría repercutir la derrota del Partido Republicano en la estrategia de Washington en Irak?
Los analistas coinciden en que no hay dudas de que los estadounidenses votaron en su mayoría por el cambio.
Sin embargo, una vez que se calmen los ecos electorales, un hecho permanecerá inalterable: cambiar el curso de la política estadounidense en Irak es tan difícil ahora como lo era hace un tiempo.
El contexto político en Washington se ha transformado . La gente "habló" con sus votos y la presión para que el gobierno de George W. Bush cambie el rumbo en cuanto a Irak se intensifica.
No obstante, el problema de fondo persiste porque, ¿cómo podría EE.UU. distanciarse del conflicto iraquí sin dejar atrás un panorama de caos que incluso lleve a un mayor baño de sangre?
En el peor de los casos esta situación podría provocar una confrontación bélica de carácter regional con la participación de los países vecinos.
Baker-Hamilton
Todo las miradas están ahora volcadas en una comisión bipartidista encabezada por el ex secretario de Estado James Baker, un amigo cercano de la familia Bush, y por el veterano demócrata y ex representante Lee Hamilton.
Los cambios de política parecen inevitables.
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La comisión Baker-Hamilton fue establecida en marzo pasado a pedido de algunos miembros clave del Congreso, con el apoyo del gobierno, que ha dado al grupo acceso privilegiado a documentos y otras fuentes.
El objetivo de la comisión es mostrar una nueva perspectiva del tema iraquí.
Los grupos de trabajo han venido recabando información sobre asuntos como reforma política y economía iraquíes, así como también de temas militares y de estrategia regional en Medio Oriente.
Se espera que la comisión presente su informe en algún momento "posterior a las elecciones legislativas", y no está claro cuáles podrían ser las conclusiones de ese grupo.
Lo que por el momento parece claro es que mantener el actual curso político en cuanto al tema de Irak no es una opción válida para Washington y que los cambios son inevitables.