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Malcolm Haslett
Analista de la BBC del Cáucaso y Asia Central
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Para muchos Anna Politkovskaya es la personificación de lo que debe ser un periodista.
Su asesinato conmovió a la prensa rusa que hasta entonces la había ignorado.
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Representaba las mejores tradiciones de la intelligentsia rusa: culta, valiente y tremendamente honesta.
Una mujer de voz suave y de gran rigurosidad que siempre hablaba de forma medida, profundamente preocupada por lo que acontecía en su país.
También estaba muy preocupada por la dirección que estaba tomando la administración del presidente ruso, Vladimir Putin.
Chechenia
A pesar de la presión enorme sobre la prensa rusa para someterse al poder, ella decidió investigar y publicar los numerosos abusos que creía que se estaban cometiendo, impidiendo el avance del país hacia la democracia. Sobrevivió además a más de un atentado contra su vida.
Imagen de una cámara de seguridad de la periodista pocos segundos antes de ser asesinada.
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Una de sus mayores críticas contra Putin fue su política en la república secesionista de Chechenia hasta el punto que las sospechas de su asesinato apuntan al actual primer ministro checheno y hombre fuerte de Moscú, Ramzan Kadyrov.
La periodista rusa, Masha Gessen, comentó a la BBC que Kadyrov había amenazado a Politkovskaya y le había prevenido visitar la región desde hace dos años.
"Ella le llamaba un criminal de estado y le calificaba como el error más trágico de Putin", afirmó Gessen.
Sospechosos múltiples
Pero los sospechosos del asesinato abundan. Se granjeó enemigos entre la poderosa clase empresarial y los sindicatos del crimen. Y tampoco evitó, al contrario que tantos otros periodistas rusos, las críticas abiertas al gobierno de Putin y sus servicios de seguridad.
Gressen dijo que había sido "efectivamente silenciada" en Rusia misma.
"El periódico para el que escribía tenía una tirada bastante floja y no estaba bien distribuido ya que es muy difícil que un periódico independiente sea distribuido en este país", afirmó Gressen.
"Y mientras hace algunos años -añadió la periodista- todavía tenía acceso a shows de televisión y programas de radio, convirtiéndola en más conocida por lo que decía que por lo que escribía, con el tiempo esto dejó de ser cierto".
Vladimir Putin ha cultivado cuidadosamente, especialmente durante los preparativos de la cumbre del G8 hace tres meses atrás, la imagen que Rusia está luchando por convertirse en una democracia.
El periodismo de Anna Politkovskaya minó seriamente esta imagen. Su muerte lo ha socavado aún más.