Casi 4 millones de habitantes, 18 confesiones en poco más de 10 mil kilómetros cuadrados. El país más densamente poblado del mundo árabe es también el más complejo a nivel político y el del menor índice de analfabetas.
Miles de libaneses se congregaron en Beirut a aclamar al líder de Hezbolá.
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El equilibrio logrado a final de la guerra civil gracias a los acuerdos de Taef, parece estar moviéndose rápidamente, y no se sabe muy bien hacia dónde.
Más de quince años ha pasado desde esos acuerdos, y los titulares del gobierno siguen siendo determinados por criterios confesionales. El presidente cristiano, el primer ministro musulmán sunita y el líder del parlamento chiita.
Después de la muerte del primer ministro Rafik Hariri, de la salida de las tropas sirias de Líbano, y de la reciente guerra con Israel, la realidad en el terreno cambió, y no son pocas las voces que exigen ajustes.
Hezbolá pide gobierno de unidad...
El viernes 21 de septiembre un mítin multitudinario recibió como héroe a Hassan Nasrala, líder de Hezbolá que hacía su primera aparición pública desde el inicio del reciente conflicto, el 12 de julio.
"Queremos mostrarle al mundo entero que ganamos en esta guerra y responder a los que dudan de esta victoria", dijo a la BBC uno de los libaneses ahí presentes.
Dirigiéndose a la multitud y a las cámaras, Nasrala instó a formar un gobierno de unidad nacional. Pero, ¿a qué se refería?
"El gobierno de unidad nacional busca que las fuerzas políticas formen un gobierno amplio que refleje la diversidad del país y no dejar fuera de la autoridad a sectores importantes", dijo Hussein Rahhal, encargado de comunicación de Hezbolá a BBC Mundo.
Pero el miembro de Hezbolá dio una razón adicional. "Por otra parte, el gobierno actual es débil y debe ser reforzado para resolver los retos de la posguerra".
...pero Hezbolá también es gobierno
Y a todo esto, ¿cuál es la respuesta del gobierno? Con esa pregunta BBC Mundo llegó a las oficinas de Mohammed Chatah, asesor del primer ministro libanés Fuad Siniora.
Hassan Nasrala prometió fortalecer un gobierno de unidad.
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"Es un punto de vista válido, pero recordemos que Hezbolá es parte del gobierno, y tiene alianzas dentro del gobierno. Es un gobierno amplio aunque no incluye a todas las fuerzas políticas del país y lo que quiere Hezbolá es que se incluya a la oposición de Michel Aoun. Pero no hay nada en la constitución que prevea un gobierno de unidad nacional", indicó Chatah.
Es cierto que Hezbolá tiene una presencia en el parlamento y que además dos ministros del gobierno pertenecen al Partido de Dios.
Es cierto también que hay un acuerdo entre Hezbolá y el general Michel Aoun, cristiano y ex comandante general de las fuerzas armadas, que goza de gran respaldo popular. Pero, ¿por qué?
Alianzas de la nueva era
En los años setenta las alianzas en Líbano obedecían a lógicas confesionales o de clanes familiares. Pero hoy en día las cosas han cambiado.
Aoun y Nasrala firmaron un acuerdo en febrero pasado que establecía su compromiso con el diálogo, la democracia y el estado moderno y abordaba cuestiones espinosas. Esto inauguró una nueva era en las relaciones entre cristianos y musulmanes chiitas.
Ese acuerdo no sólo permitió a Hezbolá salir del aislamiento político, sino que le sirvió a Aoun para acercarse a los electores musulmanes. Muchos temen que en un nuevo gobierno de unidad nacional con Aoun en el parlamento, Hezbolá podría contar con 1/3 del parlamento y bloquear iniciativas.
Otro político cristiano, Samir Geagea, ex dirigente de la milicia cristiana durante la guerra civil, lanzó una fuerte crítica contra Nasrala durante un mitin celebrado en Harissa, conocido por la monumental estatua de Nuestra Señora de Líbano .
"Nos dicen que ningún ejército es capaz de hacerlos entregar las armas, y nosotros les decimos que ningún arma nos hará aceptar ese hecho." Y Geagea añadió que la fuerza no se puede medir por el arsenal de uno, sino por la unidad de todas las partes.
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El gobierno de unidad nacional busca que las fuerzas políticas formen un gobierno amplio que refleje la diversidad del país y no dejar fuera de la autoridad a sectores importantes.
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Pero Hezbolá cuestiona estos reclamos. "Ese discurso promueve un lenguaje sectario porque quiere una crisis que divida a Líbano, y además él no representa a la mayoría cristiana. Por otro lado, Geagea aceptó que la resistencia conservaría sus armas y ahora está traicionando ese acuerdo", señaló a BBC Mundo Hussein Rahhal de Hezbolá.
Rompecabezas
Unir a las partes divididas no debería ser una tarea tan difícil para los libaneses, acostumbrados a reconstruir un país de la nada. Pero desgraciadamente en política, no se pueden tirar los escombros y erigir un flamante edificio moderno en su lugar.
Aquí en los cafés de Beirut, la juventud hace bromas sobre el futuro político del país, un síntoma de que no se tiene muy claro que dirección tomará el cambio tras la guerra de este verano del 2006.
Y en los múltiples canales de la televisión libanesa, los diferentes programas especializados no cesan de debatir el tema, con una variedad de analistas de todas las tendencias.
Varios periodistas experimentados me confesaron que si desde fuera las cosas se ven confusas, el estar dentro no permite una mejor visión. La única certeza es que no hay soluciones sencillas para el complejo crisol libanés.