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Miércoles, 4 de octubre de 2006 - 22:27 GMT
"Optimista sin cronograma"
JB
Jana Beris
BBC Mundo, Jerusalén

Amos Oz
Los palestinos no tienen ningún otro país y nosotros tampoco. Ellos no tienen a dónde ir y nosotros tampoco. En eso, hay un paralelismo

El destacado escritor israelí Amos Oz, galardonado en 1988 con el Premio Israel de Literatura y el año pasado con el Premio Goethe por su autobiografía "Una Historia de Amor y Oscuridad", se pronuncia a menudo sobre temas políticos de actualidad.

Su último llamado lo hizo durante la guerra entre el ejército israelí y el grupo insurgente Hezbolá. Junto a Abraham B. Yehoshua y David Grossman publicó una exhortación para que el gobierno de su país aceptara un alto el fuego y dirimiera el conflicto políticamente.

Fue uno de los fundadores del movimiento pacifista "Paz Ahora" y brega por la necesidad de diálogo entre Israel y los árabes. "Con ello, estoy defendiendo los derechos de ambas partes", ha dicho en más de una ocasión.

En esta entrevista que concedió a la BBC se refiere a la reciente guerra en Líbano, a la situación con los palestinos y a los desafíos que enfrenta Israel.


¿Con qué espíritu comienza usted el año 5767? (Se trata del año judío que acaba de empezar)

Espero que sea mejor que el que terminó, que no fue nada bueno.

¿Qué tiene que mejorar? Hablamos mucho de la seguridad, pero la vida en Israel está compuesta también por otras cosas...

Creo que lo más importante es fortalecer la solidaridad social.

No estamos hablando de confianza sino de equilibrio de fuerzas. Un arreglo entre Israel y un país árabe, no está basado en la confianza sino en eso, en equilibrio de fuerzas

No es algo que dependa del gobierno, ni de la Kneset (parlamento israelí), no depende de las instituciones, sino de cada ciudadano, de la medida de solidaridad que muestra para con el prójimo.

Cada uno puede fortalecer su solidaridad con los demás. Creo que éste es el principal desafío. También está, por cierto, la lucha por la paz.

Hace algo más de un mes finalizó la guerra en Líbano, sobre la cual usted se manifestó. ¿Cómo la ve hoy, con el alto el fuego aparentemente estabilizado por ahora?

Creo que Israel tenía razón al lanzar un operativo militar después del secuestro de los soldados a manos de Hezbolá, pero exageró en la misma y la prolongó mucho más de lo que era digno hacer. Creo que tendría que haber actuado sólo durante unos días y detenerse.

¿Incluso con el riesgo de no alcanzar ningún logro militar, con lo cual todo habría sido en vano?

¿Acaso podemos decir que la guerra consiguió mucho desde el punto de vista militar?

¿No cree que lo sea el arreglo político en cuyo marco tropas internacionales tomaron posiciones y Hezbolá no puede estar pegado a la frontera?

Eso se propuso ya en la primera semana de la guerra. Lo sugirió el presidente de Líbano.

¿Israel puede creer en la otra parte? Resoluciones sobre el alejamiento y desarme de Hezbolá ya hubo en el pasado.

No estamos hablando de confianza sino de equilibrio de fuerzas. Un arreglo entre Israel y un país árabe, no está basado en la confianza sino en eso, en equilibrio de fuerzas.

¿Israel tiene la responsabilidad de determinar las reglas de una forma diferente a lo que ha hecho hasta ahora?

Israel no fija sólo las reglas. Las fijan también sus vecinos y la comunidad internacional. Nadie puede determinar solo las reglas. Ningún país. Tampoco Estados Unidos.

¿Con qué estaba lidiando Israel en esta guerra?

Israel lucha contra el fundamentalismo islámico. Eso es lo principal.

Mucho se ha escrito y hablado aquí respecto al resultado de la guerra en Líbano. ¿Qué considera usted: fue una derrota de Israel o una victoria?

No veo ni una cosa ni la otra. Creo que fue un operativo que se excedió de sus límites y amplió su marco en forma innecesaria.

Usted considera pues que Israel se ha equivocado en ese aspecto. ¿También la otra parte ha cometido errores, al disparar los misiles a Israel y al secuestrar a los dos soldados?

Eso está claro.

¿Qué sensación capta hoy en el pueblo, después de esa guerra? ¿Hay un antes y un después?

Veo al pueblo muy confundido, decepcionado.

¿Cree que Israel vivirá siempre en guerra, luchando?

No, creo que no. Pero no podría dar fechas acerca de cuándo terminará de hacerlo.

La izquierda israelí recibió varios golpes en los últimos años. Yo lo recuerdo a usted, un viernes de noche años atrás, en uno de los noticieros centrales de la televisión, diciendo tras el fracaso de la cumbre de Camp David (julio del año 2000), que en ese momento, también en hogares palestinos se sentía mucho pesar por la oportunidad desperdiciada.

En efecto, fue al fracasar la cumbre de Camp David entre Yasser Arafat y el entonces Primer Ministro Ehud Barak.

En el conflicto árabe israelí ambas partes tienen razón y ambas partes, a veces, también tienen culpas.

Hasta ahora pienso que ese fue el peor golpe a los esfuerzos por lograr la paz.

Pero no lo digo porque Arafat no aceptó la propuesta israelí -no tenía obligación de hacerlo- sino porque Arafat y los palestinos no presentaron otra propuesta alternativa.

¿Cree que tendrían que haber tomado la israelí por lo menos como base para negociar?

No, creo que tendrían que haber presentado su propia propuesta y entonces se habría podido medir la distancia entre la nuestra y la suya y de ese modo, se podía construir un puente. Mi mayor decepción del liderazgo palestino es que ellos no plantearon su propia propuesta de paz.

¿Le decepciona que no haya un paralelo palestino de "Paz Ahora", el movimiento pacifista en el que usted ha activado?

Yo creo que sí hay un paralelo palestino de "Paz Ahora", el grupo activo en la iniciativa de Ginebra. No es un grupo pequeño. Pero no son los que están en el poder, así como nuestro "Paz Ahora" tampoco lo está en Israel.

¿Usted haría un paralelismo entre las dos situaciones?

No, porque ellos viven bajo ocupación y nosotros no. No se puede hacer ningún paralelismo. Esa es la gran diferencia en mi opinión.

¿Qué opinión le merece la continuación de la violencia desde Gaza después de la retirada israelí?

Es algo muy grave. Creo que con eso, los palestinos se imponen a si mismos una gran tragedia.

¿Cuál es la salida?

Hay que negociar con todo aquel que esté dispuesto a negociar con nosotros. No hay ninguna salida que no sea a través de un acuerdo. No hay modo de poner fin la violencia de forma unilateral.

¿También negociaría con Hamas?

Si Hamas está dispuesto a negociar, negociaría también con Hamas.

¿Con la condición de que reconozcan antes oficialmente a Israel?

No pondría ninguna condición. Yo negociaría con aquellos que estén dispuestos a negociar. Si ellos no reconocen a Israel, yo no reconozco a Hamas, pero negociar se puede. No pondría condiciones previas.

Sólo obstaculizan...

Sin duda. Pero durante las negociaciones mismas, sí se pone condiciones. Eso es otra cosa.

En la época de Yitzhak Rabin, cuando había atentados durante las negociaciones, se interrumpían a lo sumo por unos pocos días y luego se seguía negociando, aclarando él que de lo contrario, le estaría dando las llaves del proceso de paz a los extremistas opuestos a las negociaciones....

Tenía razón.

Mi pregunta es si considera que es posible aquí llegar a una situación en la que no haya violencia en absoluto o si acaso cree que siempre habrá algún extremista que trate de arruinar todo...

Hay que aspirar a llegar a una situación en la que no haya violencia en absoluto, pero hay que recordar que es un proceso, no es algo que sucede de una vez.

¿Ve usted la paz en su generación?

No soy profeta. Es difícil profetizar en la tierra de los profetas. Hay demasiados falsos profetas y no puedo decirte cuándo llegará la paz.

No soy profeta. Es difícil profetizar en la tierra de los profetas. Hay demasiados falsos profetas y no puedo decirte cuándo llegará la paz

Pero sí puedo decirte que las buenas noticias del Medio Oriente son que la mayor parte de los israelíes y la mayor parte de los palestinos ya saben que al final habrá dos Estados y hasta saben más o menos dónde estarán las fronteras entre ambos.

Si me preguntas si acaso están felices con eso o no, si acaso la gente bailará en las calles cuando ello se concrete, es otra cosa.

Pero creo que la mayor parte de los israelíes y de los palestinos ya está pronta para la operación. Veo las encuestas al respecto, que indican que las dos partes están dispuestas a vivir en el marco de una solución de dos estados.

¿Usted mantiene hoy contactos con figuras palestinas?

Sí, pero más que nada por teléfono.

¿La situación actual no permite otra cosa?

Así es. En otros tiempos, claro está, nos encontrábamos.

En su opinión ¿el mundo comprende lo que sucede aquí al emitir juicio?

No me gusta el término "el mundo" , pero en la opinión pública en algunos países se tiende a mirar la situación aquí en blanco y negro a pesar de que no lo es.

¿Qué matices hay que aclarar?

Que en el conflicto árabe israelí ambas partes tienen razón y ambas partes, a veces, también tienen culpas.

¿No es demasiado simplista hacer este paralelismo?

Lo básico es aclarar que los palestinos no tienen ningún otro país y nosotros tampoco. Ellos no tienen a dónde ir y nosotros tampoco. En eso, hay un paralelismo. En otras cosas no.

Quien fuera canciller de Israel y su representante en las Naciones Unidas, Abba Eban, dijo años atrás que "los palestinos no pierden la oportunidad de perder una oportunidad". ¿Está usted de acuerdo?

Los palestinos tienen hace ya mucho un liderazgo lamentable.

De no ser por ese liderazgo ¿ya podrían estar viviendo en su estado independiente?

Muy probable, sí, que si su liderazgo hubiese sido más valiente, ya estarían viviendo en su estado independiente.

¿Cómo se siente usted cuando se le pide su opinión sobre la situación del país, dejando un poco de lado el tema literario, que es de hecho su trabajo, su vida?

Me siento lo más bien, porque me considero un ciudadano involucrado y como tal, cuando se me pide una opinión como tal, la doy con toda mi alma, sin problema. Tengo un papel que cumplir, como ciudadano.

¿Cree que usted influye en la gente con sus libros?

No sabría decirlo. No es algo que pueda medir.

¿De qué se trata el nuevo libro que está escribiendo ahora?

De eso no hablo hasta que lo termine.

Cuando lo llamé a pedirle esta entrevista, me dijo que mientras está escribiendo un libro, no se encuentra con gente, razón por la que estoy entrevistándolo ahora por teléfono. ¿Es una política casi encerrarse para escribir?

Cuando escribo, eso es lo que hago. No puedo escribir un libro y estar haciendo otras cosas.

Se queda en casa, sólo con la familia...

Así es.

¿Eso es lo único que le permite tener tranquilidad para escribir?

Tranquilidad, no dije, pero es así como escribo.

¿Y qué siente cuando termina de escribir?

Un gran alivio.

¿Cree que el futuro de Israel puede ser diferente, lidiando de otra forma con los problemas?

La posibilidad de que ello ocurra depende de la solidaridad social que ya antes mencioné, y de la lucha por la paz. Si eso no se concreta, el futuro será muy difícil.

¿Es optimista?

Soy optimista, sin ponerme fechas. Optimista sin cronograma.

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