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Lunes, 2 de octubre de 2006 - 11:17 GMT
El muro de Padua
Christian Fraser
BBC, Padua

Muro alrededor de Agnelli, en Padua, Italia
Es un muro de 85 metros de largo y 3 de alto.
La urbanización de Agnelli, en la ciudad italiana de Padua, está dominada por un conjunto de edificios de apartamentos deteriorados.

Se construyó en la década de los años 80 para albergar a la amplia población estudiantil de la ciudad, pero hoy es hogar de varios cientos de inmigrantes africanos.

Agnelli tiene reputación de estar dominada por el delito, las drogas y la prostitución, y es fuente de constantes quejas y denuncias de los paduanos.

No es un muro como en Palestina. La intención es dificultar a los vendedores de droga que salten al otro lado
Flavio Zanonato, alcalde de Padua

Este verano, luego de que ocurrieran enfrentamientos entre bandas rivales, el gobierno de izquierda de la ciudad tomó una drástica decisión: cercar el área con un muro de metal.

Se trata de una cerca de 85 metros de largo y 3 de alto que va de un lado al otro de la urbanización.

"No es un instrumento de segregación", dijo el alcalde Flavio Zanonato.

"Sólo queremos limitar la actividad de la droga. No es un muro como en Palestina. La intención es dificultar a los vendedores de droga que salten al otro lado" y extiendan su actividad, explicó Zanonato.

"No es solución"

Pero los que quedaron detrás del muro se sienten apresados.

"La gente del otro lado no quiere saber de la gente de este lado", declaró Ibude Agboneta, emigrante nigeriano.

La gente del otro lado no quiere saber de la gente de este lado
Ibude Agboneta, emigrante nigeriano

"Construyeron esta barrera para esconder los problemas, pero sacarlos de la vista no es la solución", explicó.

La cerca ha sido comparada con el Muro de Berlín. Aunque es una exageración, se trata de una barrera entre comunidades.

Quizás sea un símbolo de los problemas que encara Italia en cuanto a la integración de los inmigrantes.

La urbanización de Agnelli no es precisamente atractiva ni cómoda: la mayoría de los apartamentos no tiene calefacción. Las paredes están cubiertas de graffiti. El agua se desliza por las escaleras.

Violencia pandillera

También existe la tensión racial. Son comunes las peleas entre pandilleros cristianos y musulmanes. La rivalidad se origina en el comercio de la droga.

Padua, Italia
Los enfrentamientos del pasado julio fueron tan agudos que muchos paduanos reclamaron la construcción del muro.

Sólo hay una vía de acceso a Agnelli y es atravesando una alcabala policial. Guardias de civil controlan a todo el que entra y sale.

La barrera ha reducido el comercio de la droga. De hecho, algunos habitantes de la urbanización están de acuerdo con el muro.

"Es excelente. Los vendedores de droga no pueden moverse con libertad. Hay más control", expresó un residente que se identificó como Iroh.

Sin embargo, Iroh acusó a la policía de no hacer "lo suficiente para proteger a los que no forman parte del tráfico de drogas".

Es excelente. Los vendedores de droga no pueden moverse con libertad. Hay más control
Iroh, residente

Dentro de la urbanización hay familias atrapadas, que tienen miedo y se sienten intimidadas y estigmatizadas.

"Yo viví allí con mi esposa y dos hijos durante un año", manifiesta Ibude.

"Era aterrador. No es un sitio donde un menor pueda vivir. Los vendedores de droga estaban por todas partes. Los adictos dormían en los pasillos de los edificios", recuerda.

Ibude pagaba unos US$760 mensuales por una habitación sin ventanas.

"La pobreza es terrible y es muy difícil escapar de ella. Se está alimentando el delito", concluye Ibude.

Debate migratorio

Tres de los seis edificios de apartamentos de Agnelli fueron evacuados en 2005 y se reubicó a más de 300 residentes. Las autoridades locales esperan vaciar los restantes tres edificios el año próximo.

Policía en Agnelli, Padua
Las autoridades quieren cerrar los últimos tres edificios para el año entrante.
Daniela Ruffino, quien está al frente del Comité de Inmigración y Alojamiento de Padua, dice que "la idea es integrar a las familias inmigrantes y derribar barreras".

La realidad es que las autoridades no encuentran sitios que deseen albergar a las familias.

Son frecuentes las quejas cuando inmigrantes africanos se mudan a un barrio predominantemente italiano y la alcaldía tiene que garantizar el pago de la renta.

El tema es candente en la región del Veneto, uno de los bastiones electorales de la Liga Norte, partido con una posición dura contra la inmigración.

La idea es integrar a las familias inmigrantes y derribar barreras
Daniela Ruffino, Comité de Inmigración y Alojamiento

"Algunos prefieren olvidar qué clase de trabajos hacen los inmigrantes en nuestras comunidades", expresa Ruffino.

"Ellos laboran en nuestras fábricas, construyen nuestras casas y cuidan a nuestros ancianos. Hacen los trabajos que los italianos no quieren hacer", agrega.

Según Ruffino, "ellos son esenciales en el mantenimiento de nuestro nivel de vida, pero en las noches cuando terminan de trabajar, algunas personas en esta ciudad prefieren olvidar que ellos están aquí".

Las leyes

Padua cuenta con una población de 205.000 habitantes. La provincia tiene 70.000 inmigrantes.

Según datos oficiales, uno de cada tres bebés en la ciudad nace en familias de origen extranjero.

A veces trabajo hasta 22 horas diarias, pero no me pagan lo mismo que a los italianos que trabajan conmigo. No tengo ni vacaciones ni beneficios
Ibudi, emigrante

La mayoría de los inmigrantes trabaja en fábricas locales por un salario bajo.

Las leyes italianas exigen que los recién llegados tengan un contrato laboral y se les autoriza a permanecer en el país durante dos años.

Los críticos dicen que se trata de una ley de control y explotación de la fuerza laboral que no toma en cuenta la integración de los extranjeros.

"A veces trabajo hasta 22 horas diarias, pero no me pagan lo mismo que a los italianos que trabajan conmigo. No tengo ni vacaciones ni beneficios", dice Ibudi, quien desempeña labores de limpieza.

Ibudi manifiesta que "si obedeces las leyes del país y no haces demasiadas preguntas, puedes permanecer aquí".

"Pero -opina- si cuestionas a tu empleador y preguntas por qué te pagan menos que a los italianos, te quedas inmediatamente desempleado".

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