El presidente del país dijo que Gyurcsany hizo daño a la democracia.
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El opositor partido conservador de Hungría, Fidesz, logró avances considerables en las elecciones locales celebradas el domingo con lo cual, según los analistas, aumenta la presión para que renuncie el primer ministro socialdemócrata Ferenc Gyurcsany.
Incluso el presidente del país, Laszlo Solyom, criticó fuertemente a Gyurcsany, acusándolo de dañar la reputación de la democracia y usar métodos "inadmisibles" para mantenerse en el poder.
Pero Gyurcsany se niega a abandonar el poder, y en una conferencia de prensa luego del anuncio de los resultados, dijo: "Vamos a seguir con nuestras políticas, y yo también continuaré".
Hace dos semanas se hicieron públicas unas grabaciones en las que Gyurcsany afirma que su gobierno había mentido al pueblo húngaro sobre el estado de la economía para ganar las elecciones de abril.
Desde entonces cada día se llevan a cabo movilizaciones de protesta que exigen la renuncia del premier.
El principal partido opositor había advertido que las elecciones del domingo serían un referéndum sobre el gobernante Partido Socialista.
Victoria
Las declaraciones del presidente del país fueron interpretadas por algunos analistas como un llamado a los diputados Socialistas y Liberales a que derroquen a su primer ministro.
Hace dos semanas hay protestas callejeras diarias en Hungría.
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"El parlamento decide quién es el primer ministro. El parlamento puede recuperar la confianza de la sociedad (en el gobierno). La mayoría parlamentaria tiene la llave a la solución", dijo Solyom.
En las elecciones de este domingo, el partido conservador Fidesz se adjudicó la victoria en 18 de los 19 distritos y en 19 de 23 ciudades.
Sin embargo no logró llegar al poder en la capital, Budapest.
Los comicios registraron una histórica participación del electorado. Un 53% de los votantes acudió a las urnas.