La policía antimotines se enfrentó en el centro de la capital húngara, Budapest, a miles de manifestantes que exigen la renuncia del primer ministro Ferenc Gyurcsany.
La policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes.
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Los funcionarios policiales utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a la multitud, que protesta tras la admisión de Gyurcsany de que el gobierno socialista mintió sobre el estado de la economía con el objetivo de ganar las elecciones generales de abril pasado.
Según informes, unas 50 personas resultaron heridas en los enfrentamientos.
Los manifestantes lanzaron piedras y botellas e incendiaron varios autos.
En un momento de la protesta, cientos de personas irrumpieron en el edificio de la televisión estatal de Hungría, localizada cerca del Parlamento.
Confesión grabada
Los comentarios del primer ministro fueron grabados en una reunión que sostuvo con sus legisladores pocas semanas después de las elecciones de abril.
La grabación fue divulgada por la radio pública Magyar Radio.
En la grabación, Gyurcsany dice que "mentimos durante un año y medio", sobre la situación económica del país y afirma que lo ocurrido en Hungría es algo "nunca visto en la Unión Europea".
Gyurcsany admitió que mintió sobre la situación económica para ganar las elecciones.
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Agrega que la economía se mantuvo a flote por "la divina providencia" y "cientos de engaños".
"Lo hicimos todo en secreto para que no se publicara nada antes de las elecciones", dice el mandatario en la grabación.
El primer ministro recibió el respaldo de los miembros socialistas del parlamento húngaro, que este lunes votaron unánimemente a favor de apoyarlo.
Sin embargo, el presidente de Hungría, Laszlo Solyom, declaró que Gyurcsany ha creado una "crisis moral", y los partidos de la oposición pidieron su renuncia.
El derechista partido Fidesz, el principal opositor, indicó que boicoteará las sesiones del Parlamento de este martes.
Por su parte, el gabinete gubernamental se encuentra reunido de emergencia.