El juez se defendió alegando sus 25 años de experiencia.
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El fiscal del juicio de genocidio que se le sigue a Saddam Hussein le solicitó al juez del caso que se separe del mismo pues, según él, favorece al derrocado presidente de Irak.
Munqith al-Faroon aseguró que se estaba permitiendo que los acusados intimidaran a los testigos y pronunciar discursos políticos.
Sin embargo, el juez Abdullah al-Amiri rechazó la solicitud diciendo que su desempeño está fundado en la justicia y en sus 25 años de experiencia.
Saddam Hussein y otras seis personas están siendo juzgados por acusaciones de cometer crímenes de guerra contra los kurdos durante la campaña conocida como Al Anfal.
El fiscal dijo que "los acusados han ido demasiado lejos, con expresiones y palabras inaceptables. Incluso han proferido claras amenazas.
"La oficina del fiscal solicita al juez que se separe del caso", agregó Faroon al inicio de la audiencia más reciente.
Amiri, sin embargo, defendió su posición y dijo: "el juez debe coordinar y conciliar de tal manera que nadie se aproveche de su justicia... Yo he estado trabajando en el sistema judicial durante los últimos 25 años".
Descripciones gráficas
En la sesión de este martes, Saddam Hussein amenazó a un abogado de los testigos, acusándolo de ser un agente de los "iraníes y los sionistas", agregando: "aplastaremos su cabeza".
Al iniciarse el juicio, el antiguo mandatario de Irak prometió "perseguir (al fiscal Faroon) por el resto de mi vida" si las acusaciones sobre presuntas violaciones a mujeres iraquíes durante su mandato resultaran falsas.
Los testigos han dado descripciones gráficas de los bombardeos y encarcelamientos que las fuerzas iraquíes llevaron a cabo hacia los kurdos.
A los acusados se les responsabiliza de haber matado hasta 180.000 civiles a finales de los años ochenta.
Saddam Hussein y su primo, Ali Hassan al-Majid, enfrentan además otros cargos por genocidio.