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Sábado, 9 de septiembre de 2006 - 16:56 GMT
Mao y la China contemporánea
MM
Martín Murphy
Redacción BBC Mundo

Soldado chino frente a retrato de Mao
¿Qué pensaría Mao de la China moderna?

El próximo martes, tres días después del aniversario número 30 de la muerte de Mao Zedong, Disneylandia cumplirá su primer año de operaciones en Hong Kong.

Mao siempre quiso un país fuerte, próspero y respetado a nivel internacional, y sin duda se hubiera alegrado de que Hong Kong sea nuevamente parte de China.

¿Pero qué hubiera pensado de tener una sucursal de Disneylandia en su territorio?

¿Y qué hubiera dicho de sus 300.000 compatriotas que son considerados millonarios, o de los millones de otros chinos de clase media que cada año gastan más y más?

Mao fue el abanderado de los campesinos, los trabajadores y los agricultores, gente muy diferente a la que hoy visita Disneylandia o llena algunos de los múltiples centros comerciales de Beijing o Shangai.

En los años setenta, China era tan pobre como Somalia. Hoy es una de las economías más pujantes del mundo, con un crecimiento anual que ronda el 10%.

Los chinos también gozan de ciertas libertades políticas que en la época de Mao hubieran sido impensables. Por ejemplo, hay 680.000 pueblos donde los habitantes pueden elegir a sus representantes a nivel local.

Pragmatismo

Algunos de los principales políticos encargados de introducir e implementar los cambios de los últimos años fueron perseguidos durante el gobierno de Mao.

Estoy en contacto con jóvenes, estudiantes, profesores, y no percibo que haya una gran demanda de mejoras democráticas en el país.
Pedro Nueno, presidente de la escuela internacional de negocios China-Europa en Shangai

Entre estos políticos no sólo está Den Xiaoping, el arquitecto de las reformas económicas, sino también el actual presidente de China, Hu Jintao, y su primer ministro, Wen Jiabao.

Pero Mao era un político pragmático, que adaptó una filosofía política nacida a partir de la revolución industrial en Occidente -el comunismo- a un país oriental y esencialmente agrícola.

"Dentro del pragmatismo que caracterizó a Mao, creo que si él viese lo que sucede en China, a la luz de que ha mejorado considerablemente el nivel de vida de la población, no se molestaría por lo que está pasando", comentó a BBCMundo Jorge Malena, coordinador de la carrera de estudios sobre China contemporánea de la Universidad del Salvador, en Argentina.

Las autoridades chinas describen el modelo económico vigente como una economía social de mercado, que busca tomar lo mejor del capitalismo y del socialismo.

Para muchos en el extranjero esto representa una contradicción, pero para Malena es un ejemplo del pragmatismo que caracteriza a China.

Más contradicciones

China es uno de los productores de tecnologías más importantes del mundo, pero por otro lado no permite que su población tenga libre acceso a internet.

Imagen de Mao
Mao gobernó China con mano de hierro por más de un cuarto de siglo.

El primer ministro Wen Jiabao dijo esta semana que la falta de democracia no es un impedimento a la hora de avanzar con las reformas económicas.

Según Pedro Nueno, presidente de la escuela internacional de negocios China-Europa en Shangai, esta visión es compartida por la mayoría de los chinos.

"Estoy en contacto con jóvenes, estudiantes, profesores, y no percibo que haya una gran demanda de mejoras democráticas en el país", señaló a la BBC Pedro Nueno. "La prioridad es el bienestar económico".

Pero si éste es el caso, ¿por qué no se les permite a los chinos expresarse libremente?

El gobierno sostiene que la amplia extensión del país y su enorme población son las principales razones por las cuales no se puede avanzar rápidamente hacia una democracia de tipo occidental.

Sus críticos sostienen que no hay que mirar muy lejos para encontrar un país con características muy similares, que sin embargo lleva más de 50 años de democracia: India.

Mejoras a medias

China ha pagado un alto precio ecológico por su desarrollo económico, hasta el punto de que en el 2004 los costos por daños ambientales sumaron US$64.000 millones.

Busto de Mao
Mao sigue siendo una figura visible en la vida de los chinos.
Los casos de corrupción también se han vuelto más comunes, y si bien Beijing, Shangai y Guangzhou podrían pasar por cualquier capital del mundo occidental desarrollado, en el interior del país existen lugares donde la gente todavía vive en cuevas.

El crecimiento del 10% anual de la economía tampoco se ha traducido en una mejora del 10% en los diferentes aspectos de la vida del chino promedio.

"Tenemos un país cuya economía ha mejorado en un 10% cada año. ¿Quiere decir esto que las condiciones sanitarias de un campesino en el interior de China ha mejorado en un 10% todos los años? No", comentó Pedro Nueno.

En la época de Mao los chinos eran pobres, pero tenían un nivel de vida similar al de su vecino. Hoy en día hay chinos ricos, de clase media y pobres.

Este no resultaría paradójico si China hubiera dejado de ser un país comunista.

Pero el gobierno sigue aferrándose a la imagen de Mao como algo sagrado. Por otro lado, no ha realizado ningún acto oficial por el trigésimo aniversario de su muerte.

Tal vez esto último resuma lo que representa Mao en la China contemporánea.



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