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Miércoles, 23 de agosto de 2006 - 00:31 GMT
Líbano: un balance regional

Karim Hauser
Karim Hauser
BBC Mundo, Medio Oriente

Retrato del líder de Hezbolá, Hasan Nasrala
La popularidad del líder de Hezbolá ha subido en muchos países del Medio Oriente.

La guerra en Líbano conmocionó a la opinión pública árabe, expuesta a las imágenes de la destrucción en el País de los Cedros.

Si bien la mayoría de los países árabes son musulmanes sunitas, Hezbolá, un movimiento chiita, obtuvo el apoyo de las masas y es hoy considerado como un ejemplo de resistencia victoriosa ante Israel.

Irán y Turquía, países musulmanes no árabes siguieron de cerca la debacle.

BBC Mundo le tomó el pulso a estas sociedades del Medio Oriente con la ayuda de analistas regionales.

ARABIA SAUDITA
Abdalá al Qubaa, diario El Watan.

Hay gran descontento en el pueblo y el príncipe Saúd El Faisal explicó la postura del reino en contra de lo que sucedió en Líbano y criticó a Estados Unidos por su falta de participación para intentar detener la crisis. Hemos sido muy pacientes.

Entre 75 y 90% del turismo libanés era de origen saudita. Además de los cientos de ciudadanos sauditas que compraron casas o departamentos allá. Y después del 11 de septiembre, las inversiones de los sauditas regresaron de Estados Unidos y Europa para dirigirse al Líbano, y los precios de bienes raíces aumentaron.

Pero muchos proyectos se cancelaron tan pronto inició la agresión.

El rey canceló todos los eventos artísticos, y los festivales en las ciudades sauditas, en señal de solidaridad con los libaneses. Los residentes están contra de la destrucción y la muerte de niños. En ese sentido hay muchas organizaciones caritativas muy activas destinadas a brindar ayuda a Líbano.

El reino está más preocupado por el regreso a la normalidad en Líbano que por la influencia de Irán en la región.

EGIPTO
Heba Raúf Ezzat, politóloga de la Universidad de El Cairo

Al principio la gente estaba en posición de observadora, pero cuando se dio cuenta de que era una guerra de verdad, ha manifestado su respaldo a Hezbolá. Sabíamos quién era Hasan Nasrala, pero nadie sintonizaba la estación Al Manar, y eso ahora ha cambiado. La gente se manda mensajes de texto para no perderse una entrevista del líder.

Hamas y Hezbolá son grupos que forman parte de la resistencia contra Estados Unidos y el gobierno de Ahmadinejad se destaca aún más por su simpatía hacia ellos. Pero no es indispensable ser islámico, ahí están Bielorrusia y Venezuela.


Ali Pahlavan, editor de la agencia Iran New

Además, antes existía la percepción de que los chiitas son los malos de la historia, porque se les acusa de prenderle fuego a Irak y quieren aplastar a los sunitas. Pero con esta historia de Líbano, las relaciones entre sunitas y chiitas han dado un giro de 180 grados.

El factor principal en este giro fue la crueldad y desproporcionalidad de Israel, que ha cruzado todos los límites, con la matanza de niños. Inclusive si no fuera un pueblo musulmán o árabe, habría igual solidaridad. A eso le añadimos que al principio del conflicto, los gobiernos árabes no reaccionaron, pensando que duraría 3 días.

Por ello, más que decir que gobiernos como el nuestro sirven a Estados Unidos, creo que el proceso de toma de decisiones es extremadamente ineficiente y no tienen instrumentos para evaluar la seriedad de la situación, lo cual es muy preocupante.

IRÁN
Ali Pahlavan, editor de la agencia Iran News

En Irán es lo contrario del mundo árabe. El gobierno ha sido sumamente activo desde un principio en condenar el ataque israelí y el apoyo de Estados Unidos. Pero la gente no se ha movilizado, aunque siempre hay una minoría que apoya incondicionalmente al gobierno.

Pero en las calles están hartos. Durante 27 años Palestina y Líbano han estado al frente de la agenda, ignorando así las necesidades básicas de los iraníes que preferirían ver ese dinero invertido aquí. Recordemos que la prioridad del régimen es ayudar a los desposeídos y oprimidos y exportar la revolución islámica no es un secreto.

Mujer y niño en aldea destruida del sur de Líbano
Los ataques contra civiles libaneses cayó muy mal en la opinón pública árabe.

Hamas y Hezbolá son grupos que forman parte de la resistencia contra Estados Unidos y el gobierno de Ahmadinejad se destaca aún más por su simpatía hacia ellos. Pero no es indispensable ser islámico, ahí están Bielorrusia y Venezuela.

Irán siente que es una superpotencia regional y por ello tiene el derecho de perseguir sus intereses, por lo que no le importa demasiado que a los gobiernos árabes, como el saudita o el egipcio, les incomode su protagonismo en Líbano.

Creo que hay una mayoría preocupada por lo que puede venir, pero también hay mucha incredulidad y desafío ante una posible conflagración. Irán es un país complejo que no se puede reducir a una posición.

IRAK
Mustafa Alani, analista iraquí en el Centro de Investigación del Golfo.

Irak es un país dividido. Hay respaldo general por la gente de Líbano, pero el apoyo a Hezbolá es otra cosa, dependiendo del grupo político. Pero en general creen que Estados Unidos cometió otro error al apoyar a Israel en esta ofensiva militar, con la destrucción de infraestructura, muerte de civiles, y el mismo escenario de ataques aéreos repitiéndose.

Sin embargo, no creo en la posibilidad de una guerra civil en Líbano como la que hay en Irak ahora. Creemos que el conflicto en Líbano está más localizado y la amenaza es externa, mientras en Irak es lo contrario.

Se demostró que la moderación ha fracasado en traer resultados positivos ya que en el contexto del conflicto árabe-israelí, se dio un fracaso de la cumbre de Madrid y los acuerdos de Oslo. Ahora los moderados son los marginales.
Ayman Safadi, editor del periódico El Ghad

Lo que se ve en Líbano e Irak es la muy efectiva política intervencionista de Irán, que ha alimentado a grupos militares como Hezbolá en las décadas 1980 y 1990 y ha hecho lo mismo en Irak ahora. Una política agresiva, que no sólo contempla el enfrentamiento entre Israel y Hezbolá.

La dimensión sectaria es muy visible y por ello cuando los sunitas, o en el caso de Líbano los cristianos, apoyan a Hezbolá, es cuestionable. Porque finalmente se trata de un grupo no estatal con apoyo de un país extranjero, capaz de tomar una decisión estratégica que desestabiliza al país entero. Y eso ha pasado en Irak también.

JORDANIA
Ayman Safadi, editor del periódico El Ghad.

La reacción fue similar que en la mayoría de los países árabes y musulmanes; frustración por la falta de capacidad de los países árabes e ira ante una guerra injustificada por parte de Israel y la destrucción de un país árabe.

Esto se tradujo en apoyo a Hezbolá y en considerar a su líder Nasralá como héroe, como alguien que logró enfrentar a la máquina bélica israelí y se impuso también psicológicamente.

La guerra también avergonzó a los moderados árabes. Se demostró que la moderación ha fracasado en traer resultados positivos ya que en el contexto del conflicto árabe-israelí, se dio un fracaso de la cumbre de Madrid y los acuerdos de Oslo. Ahora los moderados son los marginales.

Por otra parte, las voces radicales hablan de una forma emocional y han canalizado el enojo de la opinión pública.

Jordania al principio criticó a Hezbolá porque no quería meterse en terreno difícil, pero la brutalidad de la guerra israelí hizo al rey condenarla enérgicamente. La presión de la gente para que los gobiernos rompieran relaciones diplomáticas con Israel fue enorme aquí, igual que en Egipto.

Adultos y niños en una playa de Sidón, Líbano
Poco a poco, los libaneses intentan regresar a la vida normal.

Pero por otra parte, ¿qué ganarían con romper? A fin de cuentas, las relaciones son más como una tregua; de hecho, a nivel popular no hay paz con Israel.

Y claro, Jordania sería castigada si rompiera relaciones, tanto por Estados Unidos como por Israel, y nadie en el mundo árabe está dispuesto a compensarnos por las pérdidas. Pero estamos ante una ausencia de estrategia de los países árabes y por eso cada país busca su interés propio. El futuro es oscuro, por el "unilateralismo" impuesto por Israel, que por definición no es paz, y por la posición sesgada de Estados Unidos y la superficialidad de su visión. Por eso es que la vialidad de la paz con Israel cada vez es menor.

El nuevo Medio Oriente del que se habla debe buscar resolver las causas de los problemas.

Quizás haya una esperanza para que los países árabes hagan algo colectivamente ante todos estos peligros: el incremento de la influencia de Irán, el contagio de la lucha sectaria, el radicalismo de la opinión pública.

PALESTINA
Talal Okal, analista político y periodista de Al Ayam

La solidaridad con los libaneses ha sido acompañado de un incremento del extremismo contra Israel. Queda cada día más claro que la paz con Israel es algo muy, muy difícil de alcanzar. La opinión pública también está más convencida que la resistencia es la opción que tienen frente a ellos.

Desde hace tiempo, hay excelentes relaciones entre los movimientos de Hamas y Hezbolá. Cuando éste último logró la retirada de Israel del sur de Líbano en el año 2000, Hamas lo vio como un ejemplo. Hay quien dice que ambos operan bajo una agenda iraní, pero creo que la dimensión sectaria no forma parte de la alianza política.

Inclusive sendos grupos en Líbano o Palestina se ganaron su lugar en el gobierno y parlamento mediante las elecciones. Y por eso gobiernos como el egipcio o el jordano temen que grupos islamistas en sus países cobren fuerza.

Ahora bien, creo que los políticos de Fatah que prefieren la negociación, admiran la resistencia de Hezbolá pero saben que no pueden elegir esta vía. La mayoría de otras facciones políticas palestinas han sido influenciados por Hezbolá, pero por supuesto que no tienen el mismo peso ni la eficacia para tener un peso similar en el contexto palestino.

Hasta ahora creo que sólo son voces aisladas las que critican a Hezbolá.

SIRIA
Thabet Salem, periodista independiente, Damasco.

Creo que del 80 al 90% de los sirios apoyan a Hezbolá. Esto crea un dilema moral y emocional. Las banderas de Hezbolá ondean en los balcones del barrio cristiano de Damasco.

Creo que algunos gobiernos árabes no están tan opuestos a Irán debido a su carácter chiita, sino por su posición frente a Estados Unidos. Si bien Siria e Irán son aliados, creo que cada uno tiene su propio interés.
Thabet Salem, periodista independiente, Damasco

Además, hay algo paradójico: los movimientos islamistas que se han multiplicado en las últimas dos décadas para reforzar las identidades, son en su mayoría sunitas. Ha sido una verdadera sorpresa que este movimiento de resistencia y liberación sea chiita, que se sale de esa institucionalización sunita tan frustrante para las masas.

Quizás por esta disyuntiva muchos se están acercando a una tercera vía, el nacionalismo árabe. Ya no se habla tanto de la "umma", o sea la comunidad de naciones musulmanes. Y Damasco es un estandarte de ese nacionalismo.

Lo que ha logrado hasta ahora Hezbolá es destruir el pilar occidental en el llamado "nuevo Medio Oriente", donde Afganistán representa el pilar oriental.

Creo que algunos gobiernos árabes no están tan opuestos a Irán debido a su carácter chiita, sino por su posición frente a Estados Unidos. Si bien Siria e Irán son aliados, creo que cada uno tiene su propio interés. No estoy muy seguro de que los sirios sabían que los soldados israelíes iban a ser capturados, mientras que los iraníes sí sabían.

Creo que el único escenario aceptable es que se apliquen las resoluciones de la ONU, en aras de que se regresen los territorios palestinos, al igual que las alturas del Golán y las granjas de Shebaa.

TURQUÍA
Soli Ozel, profesor de Relaciones Internacionales, Universidad del Bósforo.

En primer lugar, la impresión es que Israel no fue atacado sino al contrario, que es el atacante. Además, por el desastre humanitario la opinión pública turca no ha diferenciado entre Hezbolá y la población civil en general. Supongo que cuando las cosas se asienten sabremos el papel de Hezbolá en provocar la guerra.

Por cierto, Gaza también puso en evidencia que la respuesta de Israel fue completamente desproporcionada.

Es cierto que hay planes para un oleoducto entre Turquía e Israel, estoy seguro que muchos observadores árabes estarán muy descontentos.

Sin embargo, con la reciente visita del rey de Arabia Saudita, la primera en 40 años, Turquía parece ser ahora un socio estratégico, sobretodo por la preocupación de ver la creciente influencia de Irán y el recelo ante el llamado "creciente chiita". Las autoridades turcas no parecen tan preocupadas, o lo esconden bien, ya que inclusive se piensa que el gobierno protege a Siria.

En el nivel de la retórica, el primer ministro turco hizo comentarios muy críticos de Israel, pero en la práctica el gobierno no hizo nada, como reducir sus relaciones diplomáticas. Pero sin duda hay muchos ministros que le reclamaran al gobierno su falta de acción. No sabemos bien qué tipo de "nuevo Medio Oriente" va a emerger de todo esto.

Pero sin duda, Irán se está beneficiando de las acciones de Estados Unidos en la región.

Lo que más preocupa a Turquía en realidad es si Irak permanecerá unido o se dividirá, dando pie a un Kurdistán independiente.


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