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Lunes, 21 de agosto de 2006 - 16:36 GMT
Blog desde Israel: pérdidas y costos
William Krukowski
William Krukowski.

El actual conflicto en Medio Oriente provocó un cambio radical en la vida cotidiana de muchos israelíes.

Aunque muchos no se encontraban en zonas de peligro y continuaron con su rutina, otros no tuvieron la misma suerte.

El ingeniero William Krukowski nos contó en este blog cómo la crisis entre Israel y Líbano ha transformado su vida.

Desde Nahariya, Israel, donde vive con su familia, Krukowski nos envió sus relatos sobre la familia, los medios de comunicación, y las pérdidas y costos del conflicto.

Nuestros dos bloggers pusieron fin a su colaboración con una conversación telefónica. En breve publicaremos dicha conversación en este mismo espacio.

LAS PÉRDIDAS Y COSTOS

(...) nos despedimos de mi yerno, él es paracaidista, es capitán, una de las elites del ejercito israelí, allí está con su fusil y uniforme, sólo le hace falta el casco y el chaleco antibalas
William Krukowski

Yo me siento como que tengo un bloque atado al cuello y yo represento quizás a cerca de un millón de personas en Israel que somos los habitantes de la zona norte.

Lo primero que le afecta a uno son los seres queridos, la continuación de unos son los hijos y escuchar que mueren soldados nuestros luchando contra los guerrilleros de Hezbolá lo hace todo aún más difícil.

Mi hijo y mi yerno, el esposo de mi hija y padre de mi nieta, son los que corren más peligro: 15 compañeros de ellos, murieron en Líbano. La unidad de mi yerno es la que perdió a los soldados. Yo no sé cómo está mi yerno, la única oportunidad de saber de nuestros seres queridos es cuando llega una comisión del ejército y te visitan y te dicen que has perdido a alguien de tu familia. Dios no quiera que eso me pase a mí.

La historia humana se nos da vuelta, los hijos entierran a los padres y a los abuelos pero acá, los abuelos y padres entierran a los hijos. No hay cosa más terrible.

He recibido un aviso que hasta esta mañana mi hijo estaba bien. Él está en la zona más peligrosa, en el frente oriental que colinda con Siria y él es el "ametralladorista".

Él carga un arma de 13 kilos más 500 municiones, él es el centro de fuego, ya que los enemigos se dirigen más al que tiene la capacidad más alta de disparar.

Yo relato esto en forma racional. Trato que mi esposa no sepa detalles, pero esto es terrible, es una carga emocional muy fuerte, queremos continuar con nuestra vida normal pese a todo, no enloquecernos.

Súmenle vivir bajo la llamada de las sirenas y la caída de las bombas y la angustia de tratar de ayudar a la gente.

Hace dos días nos despedimos con mi hijo a la una de la mañana en una base militar, allí le entregamos las botas y el uniforme militar para que se pueda vestir como soldado.
William Krukoswki

Hay mucha presión, por todos lados podemos perder a nuestros seres queridos, a nuestros amigos, nuestras casas, hemos perdido trabajos, los independientes no tenemos garantías, no podemos salir a un cine, a un teatro.

El adiós

Mi hijo recibió un llamado que tenía que presentarse en la base sin equipo militar básico. Ese equipo se guarda en la casa, así que acordamos con él que le llevaríamos el equipo a la base.

Hace dos días nos despedimos con mi hijo a la una de la mañana en una base militar, allí le entregamos las botas y el uniforme militar para que se pueda vestir como soldado.

Dos días antes nos despedimos de mi yerno, él es paracaidista es capitán, una de las elites del ejercito israelí, allí está con su fusil y uniforme, sólo le hace falta el casco y el chaleco antibalas.

LOS MEDIOS

Estamos en Narahiya, en el norte de Israel, a diez kilómetros de distancia de la frontera con Líbano.

En la vida diaria, por suerte, tenemos electricidad, agua, gas y todas las posibilidades de tener una vida normal. De vez en cuando hay un corte de luz, pero por poco tiempo.

Los medios de difusión son totalmente parciales. He leído muchos artículos en los que totalmente desconocen quien comenzó esta guerra, sólo se tiene en cuenta que nosotros tenemos más puntería con nuestros aviones, que son aviones americanos y que somos parte del imperialismo americano
William Krukowski

Podemos comunicarnos con nuestros seres queridos, avisarles que estamos bien, tenemos el email, y ustedes se han comunicado con mi teléfono móvil, o sea que dentro de la anormalidad de no poder salir a un supermercado sino una vez por semana, o del peligro de sacar la cabeza del refugio, parecería que es una vida normal.

Pero esta no es una vida normal, en realidad no lo es. La ciudad está desierta, los negocios están cerrados, no hay bancos, no hay correos y hacemos compras de comida cuando nos avisan que podemos por el altoparlante.

Mientras no golpee un cohete directamente a mi casa puedo seguir una vida normal, tipo cueva, estoy en una cueva de lujo. Tengo Internet, visito distintos sitios, leo BBC, oigo BBC Enlace.

A través del internet tenemos acceso a todo tipo de información del exterior, tenemos las radios de internet. Desde luego que tenemos la televisión israelí además tenemos televisión por cable. Estamos siguiendo todo tipo de información.

Lo que se dice

Los medios de difusión son totalmente parciales. He leído muchos artículos en los que totalmente desconocen quien comenzó esta guerra, sólo se tiene en cuenta que nosotros tenemos más puntería con nuestros aviones, que son aviones americanos y que somos parte del imperialismo americano, sobre todo para los falsos intelectuales de la izquierda.

Comemos noticias, analizamos la situación , nos preguntamos qué es lo que hace bien el ejército y qué es lo que no hace bien
William Krukowski

Es muy popular estar en contra de Israel, es muy popular reírse de Bush y tratarlo como un vaquero ignorante.

Se puede decir que en estos días nosotros estamos amarrados a la radio y a la televisión, al e-mail, al internet, a todo medio de comunicación.

Cuando escuchamos un bombazo, enseguida prendemos la televisión para ver donde cayó y quién fue herido, porque somos una gran familia, somos un país chico, tenemos una población menor a la de Londres.

Yo estoy prácticamente 24 horas por día tratando de informarme y gracias a Dios que a pesar que a veces no tengamos qué comer, sí tenemos de qué informarnos. Comemos noticias, analizamos la situación , nos preguntamos qué es lo que hace bien el ejército y qué es lo que no hace bien.

Me voy ahora, Irene, mi esposa, me dice que el lugar donde estoy es peligroso y que me meta al refugio.


MI FAMILIA

Soy William Krukowski. Vivo en Nahariya, en el norte de Israel a sólo 10 kilómetros de la frontera. Estoy más cerca de la capital de Líbano, Beirut, que de mi capital, Jerusalén.

Hospital en Nahariya
El sótano del hospital de Nahariya.
Durante 20 años hemos sufrido ataques de katyushas, a veces por parte de los palestinos que se estaban en el sur de Líbano y fueron expulsados y actualmente por los chiítas con influencia iraní de Hezbolá.

Soy ingeniero y desarrollo productos para ciegos de todo el mundo.

En este momento, toda mi actividad se ha paralizado y no sé de qué voy a vivir hasta que no se reinicie la paz.

Yo junto con toda mi familia estamos encerrados en cuartos-refugio.

Gracias a que es una casa más moderna, no tengo que compartirla con otras familias pero es un caso fuera de lo común, ya que hay poca gente que vive en departamentos que ya construyeron sus propios refugios.

En estos refugios tenemos teléfono, televisión y computadora, mientras no nos corten la comunicación
En estos refugios tenemos teléfono, televisión y computadora, mientras no nos corten la comunicación.

Para poder abastecernos tenemos cada semana, unas horas en donde se deduce que no nos van a bombardear. En esa hora abren por muy corto tiempo los almacenes o los supermercados, y allí nos vamos, compramos lo que necesitamos rápido, y de vuelta a comer los enlatados, encerrados bajo tierra.

Nuestra vida es una vida artificial. Estamos encerrados en nuestras piezas protegidas, esperando que no recibamos un impacto directo de las katyushas. No tenemos ninguna vida cultural y toda nuestra comunicación es a través del teléfono, mientras un katyuska no nos corte también las líneas telefónicas.



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