España estaba partida en dos.
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Este 18 de julio se cumplen 70 años del inicio de la Guerra Civil Española. Entre 1936 y 1939 los españoles se enfrentaron en un conflicto que muchos historiadores consideran precursor de la II Guerra Mundial.
No existe familia española que no haya sufrido pérdidas, ya sea durante los enfrentamientos o posteriormente durante los 40 años de represión franquista.
El propio gobierno de Francisco Franco reconoció que entre 1940 y 1943, más de 190.000 prisioneros murieron en sus cárceles. Otros 400.000 se exiliaron, sobre todo en América Latina.
La República de 1931 abrió grandes expectativas de modernización, al querer sacar a España de la pobreza y del analfabetismo.
Se emprendieron reformas para difundir la cultura y la educación, se reconocieron los derechos de la mujer y se comenzó una reforma agraria.
Generalísimo
Pero el ambicioso programa del gobierno republicano se vio cercado por las presiones de los sectores más poderosos, los grupos más extremistas y el anticlericalismo.
Esta presión múltiple desembocó en conflictos sociales y disputas partidistas. Los generales más conservadores fueron estructurando la trama de la conspiración que acabaría en el golpe de Estado del 18 de julio de 1936.
"Los hombres más heroicos del mundo, los hombres más grandes de Europa son los hijos de España", dijo Francisco Franco en el discurso más antiguo que de él se conserva.
"Cuando se lucha en las trincheras como se lucha, cuando se muere en el frente como se muere, cuando se defiende a España como la defiende el falangista, hay una raza y hay un pueblo", dijo al inicio de la Guerra Civil.
En octubre de 1936 Franco fue nombrado Jefe de Estado y Generalísimo de los Ejércitos.
España rota
España estaba partida en dos. Por un lado el bando nacional. Por el otro, el bando republicano de la democracia. Esta fractura social se tradujo en la Guerra Civil.
Muchos consideran el conflicto como un preludio de la II Guerra Mundial.
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El bando nacional ganó gracias al apoyo del fascismo italiano y alemán. Los gobiernos democráticos de Francia y Gran Bretaña no acudieron al llamado de auxilio republicano, por temor a que el conflicto adquiriera una dimensión europea.
El apoyo de la Unión Soviética y de las Brigadas Internacionales no fue suficiente para un gobierno debilitado que había armado a su pueblo.
El 31 de marzo de 1939 Franco toma Madrid. "Cautivo y desarmado el ejército rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares; la guerra ha terminado", se anunciaba un día después a través de Radio Nacional de España.
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La verdad no ha comparecido en estos años y la verdad tiene que comparecer
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Empezaban los 40 años de gobierno franquista, anunciado por el propio generalísimo como "un Estado totalitario, (que) armonizará en España el funcionamiento de todas las capacidades y energías del país".
Franco consideraba al trabajo "como el más ineludible de los deberes" y el "único exponente de la voluntad popular".
¿Reconciliación pendiente?
A 70 años del inicio de la Guerra Civil, y luego de la transición iniciada a más tardar con la muerte de Franco en 1975, muchos en España creen que la reconciliación nacional sigue siendo una tarea pendiente.
El actual gobierno "no estaría dando los pasos que muchos esperaban".
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En América Latina, por ejemplo, la transición española del autoritarismo franquista a la democracia es considerada generalmente como un ejemplo.
Pero también hay quienes sostienen que la transición exigió un elevado tributo político, por ejemplo, la ley de amnistía de 1977, en opinión de Pedro Navarro, del Instituto de Periodismo Preventivo y Análisis Internacional (IPPAI) de Madrid.
Mientras que la parte visible era la excarcelación de los presos políticos del franquismo, "la trampa de esa ley -dice Navarro- era que dejaba impunes a los crímenes que se habían cometido durante 40 años de dictadura".
Por ello muchos siguen exigiendo "una Comisión de la Verdad como la que han tenido Argentina o Chile, (al igual que) una revisión, como la que se hizo en el post-fascismo italiano o en el post-fascismo alemán", señala Navarro.
Esclarecer el pasado
Efectivamente, los gobiernos democráticos españoles, tanto socialistas como conservadores, se han resistido a una elaboración oficial de este capítulo del pasado español.
Incluso el actual jefe del Ejecutivo. José Luis Rodríguez Zapatero, cuyo abuelo republicano fue fusilado por los franquistas, no estaría dando los pasos que muchos esperaban.
El gobierno de Franco reconoció que más de 190.000 prisioneros murieron en sus cárceles.
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"Somos una democracia muy desagradecida con los demócratas que nos precedieron", estima Navarro.
Parte del enconamiento social que aún hoy despierta el tema de la Guerra Civil entre muchos se explica porque no existe familia española que no tenga un muerto como consecuencia del conflicto o de la represión.
La actualidad de este aniversario consiste en que "no se ha esclarecido el pasado; por eso no va a ser un aniversario de cierre de las heridas", apunta Pedro Navarro del IPPAI.
"Llevamos 30 años de democracia consolidada, ya no existe el peligro del golpe. La verdad no ha comparecido en estos años y la verdad tiene que comparecer", concluye.