Israel prosigue con su ofensiva militar en El Líbano.
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Un coro de llamados internacionales está urgiendo al movimiento chiita libanés Hezbolá que libere a los dos soldados que capturó en la frontera con Israel.
El Secretario General de la ONU, Kofi Annan, así como representantes de la Unión Europea y Rusia le solicitaron al movimiento islámico que suspenda su acción, con la que espera obligar a Israel a liberar presos palestinos.
En París, la Secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, dijo que la captura de los soldados representa una amenaza a la seguridad regional y llamó a ambas partes del conflicto a la calma.
Según el experto de la BBC en asuntos internacionales, Nick Childs, el tono de la reacción internacional refleja la creciente alarma ante el posible estallido de una nueva crisis en Medio Oriente.
Siete muertos
Poco antes, Israel confirmó la muerte en acción de siete de sus soldados durante la operación de rescate a los capturados por Hezbolá.
Cuatro de ellos murieron cuando su tanque fue atacado mientras buscaban a sus compañeros capturados en un ataque anterior. En ese ataque murieron tres uniformados israelíes más.
Pero el líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, insistió en que su movimiento no liberará a los soldados capturados hasta que Israel no acepte un intercambio de prisioneros, añadiendo que los soldados se encontraban bien en un "rincón lejano" del Líbano.
El gabinete israelí está reunido, analizando la situación.
Líder de Hamas herido
Entre tanto, se agrava la tensión en la Franja de Gaza donde el cabo israelí, Gilad Shalit, lleva dos semanas secuestrado por tres grupos radicales palestinos, incluyendo el ala armada de Hamas.
Precisamente el líder de esta rama, Mohammed Deif, resultó herido el miércoles en un bombardeo de la aviación israelí contra una casa, según afirmó el ejército israelí.
En el ataque falleció además una familia de nueve miembros junto a otros nueve palestinos, la mayoría de ellos milicianos.