El Papa llega en momentos de enfriamiento de las relaciones con Madrid.
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El papa Benedicto XVI realizó una fuerte defensa de la "familia fundada en el matrimonio" durante un multitudinario acto en Valencia.
La jornada inicial de la primera visita a España del jefe de la iglesia católica estuvo marcada por su participación en el V Encuentro Mundial de la Familia y el accidente del metro que esta semana costó la vida a 42 personas.
Precisamente el rey Juan Carlos en su discurso de bienvenida, dijo que esperaba que la visita del Pontífice trajera "un gran consuelo para todos" en este "momento de dolor".
La tragedia obligó a cambiar el recorrido inicial programado para el "papamóvil", que hizo un alto en la estación de metro de Jesús, donde se produjo el siniestro.
Allí Joseph Ratzinger, acompañado por los príncipes de Asturias, trabajadores de emergencias y cientos de personas rezó una oración por las víctimas.
Una multitud siguió el recorrido del vehículo que lo trasladó posteriormente a la catedral de Valencia y a la basílica de la Virgen de los Desamparados.
Allí, en la plaza de la Reina, frente a casi tres mil personas que asistieron a las tradicionales fiestas de las Fallas, volvió a rezar por las víctimas y saludó a sus familiares.
Sólo hombre y mujer
El mensaje central del Pontífice giró en torno a los valores cristianos y famiila.
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Durante una alocución en la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, el Papa hizo una fuerte defensa de lo que llamó "familia tradicional".
En tal sentido reafirmó la "vigencia de la familia basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, la única capaz de contrarrestar el hedonismo".
Pidió a los gobernantes y legisladores que "reflexionen" sobre el bien de lo que consideró "centro neurálgico de la sociedad" y una "institución única en los planes de dios".
Los comentarios con los que cerró esta conferencia mundial de la iglesia católica, fueron interpretados como una crítica velada a la legalización en España de matrimonios de parejas del mismo sexo.
Esta y otras medidas adoptadas por el gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero han marcado momentos de tensión en las relaciones con el Vaticano.
Cortesía y cordialidad
A pesar de esto, portavoces oficiales calificaron de clima de amabilidad, cortesía y cordialidad el encuentro que Benedicto XVI mantuvo con el presidente del gobierno español.
Cientos de miles de personas llegaron a Valencia para darle la bienvenida.
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Ambos se reunieron durante media hora en el arzobispado de Valencia, tiempo en el cual, según se informó, hablaron de varios temas, incluyendo inmigración, el futuro de Europa y la paz.
Según algunos corresponsales, fuentes vaticanas expresaron molestias por la ausencia de Rodríguez Zapatero a una misa de despedida que el Papa oficiará este domingo.
En declaraciones a la agencia EFE, el portavoz del gobierno, Fernando Moraleda dijo que "no hay que dar importancia a este asunto" y recordó que tampoco los presidentes de Estados Unidos, George W. Bush y de Francia, Jacques Chirac, asistieron a actos litúrgicos del Papa.
Informó que el gobierno español estará representado en la ocasión, por su canciller, Miguel Ángel Moratinos y el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar.
Se espera que más de un millón de personas asistan a esta misa al aire libre con la que Benedicto XVI concluirá esta primera visita oficial a España.