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Sábado, 1 de julio de 2006 - 11:38 GMT
Sin agua ni electricidad
Marta Miera
Franja de Gaza

"Sufro de asma y necesito utilizar el respirador de oxígeno dos veces al día. No puedo respirar si no recibo el tratamiento", dice Um Faiz Kurd, una mujer de 64 años, viuda, con ocho hijos y abuela de 40 niños.

Planta eléctrica de Gaza, después del bombardeo
Las instalaciones eléctricas bombardeadas podrían estar sin funcionar durante seis meses.
"De momento me ayudo con un inhalador pero si la electricidad no vuelve, tendré que ingresar en el hospital", añade.

En el campo de refugiados de Yabalia, en el norte de la franja de Gaza, los palestinos se esfuerzan por intentar llevar una vida normal.

Pero los ataques israelíes contra una planta y una central eléctrica, lo hacen prácticamente imposible.

Los motores que distribuyen el agua no funcionan, los frigoríficos están apagados, la comida se pudre, la gente no se puede bañar y el calor es cada día es más intenso.

Tirar la comida

Las milicias radicales palestinas dejan que los civiles se muevan por las calles.

Laida Kurdi
Um Faiz Kurdi está preocupada por la salud de sus hijos.
Su momento de acción es por la noche, cuando la falta de electricidad convierte los oscuros callejones de Yabalia en su fortaleza.

Laida Kurdi tiene 37 años y vive en Yabalia. Uno de sus hijos estaba entre los jóvenes que aprovechaban la oscuridad de la noche para lanzar cohetes Kasam contra Israel.

Durante la Intifada, el ejército israelí terminó con su vida.

Kurdi se muestra preocupada por sus otros seis hijos: "No tenemos electricidad ni agua desde hace cuatro días. Hemos tenido que tirar la comida".

"Los niños no pueden asearse. Todo está muy sucio y pueden caer enfermos en cualquier momento".

Los hospitales

En un pasillo colindante a la sala de cuidados intensivos del hospital Shifa, de ciudad de Gaza, los familiares de los enfermos se congregan con el deseo de recibir buenas noticias pero las palabras del doctor Lamed Abu Abadesh no son esperanzadoras.

Doctor Lamed Abu Abadesh
El doctor Lamed Abu Abadesh advierte que muchas de las máquinas no funcionan.
"La situación es alarmante porque para nosotros, la electricidad y el agua son necesarias para conservar la vida de nuestros pacientes", explica.

"Los especialistas calculan que en dos días la gasolina se terminará en toda Gaza, solo tenéis que ir a las gasolineras para comprobarlo".

"Nuestros generadores, sin embargo, pueden durar dos semanas. Pero no podemos esperar hasta que eso ocurra. Necesitamos ayuda inmediata, de lo contrario, la gente puede morir" agrega.

En la planta principal del hospital, muchos se sientan en el suelo, rodeados de sus hijos, esperando que les toque el turno para ser atendidos.

La situación es alarmante porque para nosotros, la electricidad y el agua son necesarias para conservar la vida de nuestros pacientes
Doctor Lamed Abu Abadesh
"No podemos ayudar a todo el mundo porque, a pesar de que disponemos de generadores, muchas de las máquinas no funcionan", dice Abu Abadesh.

"El departamento médico y de psicología no tienen electricidad. Y los médicos no pueden trabajar sin agua. No es higiénico".

"Guerra psicológica"

Según los médicos, desde que comenzó la operación israelí "Lluvias de Verano" en la franja de Gaza, el número de pacientes ha incrementado notablemente en el departamento de psicología.

Hospital Shifa
En el hospital Shifa hay muchos niños y ancianos.
El psiquiatra Sami Owaida señala que el estruendo que hacen los aviones israelíes al romper la barrera del sonido tiene un efecto muy peligroso en el sistema nervioso.

"Los israelíes usan los estruendos ultrasónicos con el objetivo de producir trastornos psicológicos entre la población", dice.

"Los utilizan a todas horas, día y noche, repetidamente. Esto es precisamente lo que afecta al sistema nervioso".

Owaida tiene tres hijos, con edades comprendidas entre tres y siete años. Cada noche cuando los aviones sobrevuelan la franja de Gaza y rompen la barrera de sonido, corren a la cama de sus padres y se acuestan junto a ellos.

Los efectos psicológicos en los niños son terribles. Sienten miedo, tienen pesadilla y no pueden dormir porque esperan la siguiente explosión
Dr. Sami Owaida, psiquiatra
"Los efectos psicológicos en los niños son terribles. Sienten miedo, tienen pesadilla y no pueden dormir porque esperan la siguiente explosión", le dijo a BBC Mundo.

"En el colegio no logran concentrarse y no quieren hablar de sus experiencias. Todo esto tiene consecuencias desastrosas en su desarrollo".

"Cada noche me preguntan cuándo va a terminar todo esto y yo me siento incapaz de responderles que no se preocupen porque todo acabará muy pronto, que tan solo es cuestión de días".

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