Los reclusos están en un limbo legal que podría tomar tiempo en solucionarse.
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La decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos de que la Casa Blanca no tiene autoridad para establecer tribunales militares especiales en la Basa Naval de Guantánamo, en Cuba, podría marcar el inicio de un largo proceso de cierre del campo de prisioneros.
Irónicamente, el fallo podría incluso alargar el proceso de cierre porque su probable resultado es que el presidente George W. Bush tenga ahora que llegar a un acuerdo con el Congreso sobre cómo procesar a los reclusos que de otra manera habrían tenido que encarar a los tribunales militares o "comisiones" como se les llama.
Quizás se establezca una nueva forma de comisión que cumpla mejor con el código de justicia del ejército estadounidense.
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Con el brazo de la ley alcanzando cada vez más áreas de lo que se suponía que era un enclave aislado de la ley estadounidense e internacional, las opciones de Bush son cada vez menos.
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Ese es el procedimiento avalado por el juez Steven, que se hizo eco de la opinión mayoritaria. Las reglas como están escritas -expresó- "son ilegales".
Con esto quería decir que las garantías establecidas en el código para un tribunal militar son superiores a las establecidas para una comisión. Y dijo que el ejecutivo no tenía derecho a establecer las reglas.
Lograr un acuerdo en el Congreso tomará tiempo.
Un destino desconocido
Entretanto, el tribunal planeado para el ex chofer de Osama bin Laden, Salim Ahmed Hamdan, no sesionará. El proceso contra otros nueve prisioneros tampoco tiene a la vista una solución.
Todo está en suspenso.
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Entre estos reclusos está uno bastante conocido internacionalmente, el australiano David Hicks, pero también hay otros procedentes de Yemen, Arabia Saudita, Argelia, Sudán, Etiopía y Afganistán.
Entonces, ¿qué hará el gobierno de Estados Unidos con los presos?
El vocero de la Casa Blanca, Tony Snow, dijo después del fallo judicial que unos 100 de los 450 detenidos están listos para ser trasladados a sus países de origen. Pero hay un problema en esto.
Algunos de ellos son enemigos de sus propios gobiernos. Por ejemplo, los procedentes de Arabia Saudita y de Afganistán. No se les puede mandar a que enfrenten un destino desconocido.
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El fallo será visto como una decisión importante en cuanto al siempre delicado balance de poder entre las tres ramas del sistema estadounidense: el ejecutivo, el legislativo y el judicial.
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A los diez presos que iban a ser procesados por las comisiones les seguirían otros 60. Todo eso está en suspenso.
En cuanto al resto, no se ha decidido nada. Algunos podrían ser considerados demasiado peligrosos como para ser dejados en libertad.
Pero si intervienen nuevamente los tribunales estadounidenses, algunos tendrá que ser liberados.
Decisión difícil
Es posible que los reclusos traten ahora de defender el derecho que les fue reconocido por la Corte Suprema en 2004: el de presentar un recurso de habeas corpus en un tribunal federal dentro de Estados Unidos.
Cuán efectivo este recurso sea es algo que está por verse; sin embargo, los abogados defensores se sienten jubilosos.
"Los dos pilares de la posición del gobierno han sido derribados", dijo Eric Freedman, de la Escuela de Leyes Hofstra, de Nueva York.
Una decisión con repercusiones en el tiempo
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El profesor Freedman, consejero de la defensa de Salim Ahmed Hamdan, explicó a la BBC: "El primer pilar era que el gobierno podía detener personas sin proceso. Eso lo echó por tierra la Corte Suprema en 2004".
Agregó Freedman que "el segundo pilar era que las comisiones militares podían solucionar el problema. Ahora quedó eliminado".
El presidente Bush tiene decisiones difíciles que tomar. Él señaló que quiere cerrar el campo de detenciones, aunque no ha dicho cómo o cuándo podría lograrse ese fin.
Bush ha repetido que no "pondrá en juego la seguridad" de su país simplemente abriendo las puertas de la prisión.
Con el brazo de la ley alcanzando cada vez más áreas de lo que se suponía que era un enclave aislado de la ley estadounidense e internacional, las opciones de Bush son cada vez menos.
Controles y balances
También son importantes otros aspectos del fallo de la Corte Suprema.
El tribunal determinó que la Convención de Ginebra sí es válida en el caso de los prisioneros de Guantánamo al decir que las comisiones "carecían de poder" porque violaban esta convención.
El fallo será visto como una decisión importante en cuanto al siempre delicado balance de poder entre las tres ramas del sistema estadounidense: el ejecutivo, el legislativo y el judicial.
Un aspecto clave en este balance lo formuló el juez Stevens al declarar que "las comisiones militares no están autorizadas por ningún acta del Congreso".
En este caso, el poder judicial intervino para controlar al ejecutivo y devolver su autoridad a la legislatura.
Una decisión con repercusiones en el tiempo.