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Martes, 13 de junio de 2006 - 12:12 GMT
Gaza: la historia detrás de la foto
Una mirada, una noticia internacional y su impacto humano, un instante congelado por el lente de un fotógrafo.


Los lectores compartieron sus impresiones sobre esta foto, que fue tomada el mes pasado en Gaza y publicada en varios medios internacionales.

La imagen fue captada por el fotógrafo español Emilio Morenatti, de la agencia Associated Press, quien habló con BBC Mundo sobre su trabajo y la historia detrás de la foto.


¿Qué sucedió el día de la foto?

Era el domingo 21 de mayo, ese día cubría para la agencia los funerales de tres miembros de una familia, hijo, madre y abuela, asesinados por misiles israelíes que iban dirigidos a un militante miliciano de la Yihad islámica dentro de la ciudad de Gaza.

Este era otro más de esos ataques denominados quirúrgicos por su extrema exactitud, aunque en esta ocasión hubo daños colaterales y la muerte de civiles Annan Aman, su madre, y su hijo de cinco años Mohannan murieron en el acto.

O sea que hubo disparos de misiles contra el vehículo del miembro de Yihad islámica. ¿Dónde estaba la familia?

Su coche viajaba demasiado cerca del de Mohammed Dadouh. Este señor era un jefe de la Yihad islámica, y era el objetivo de los misiles israelíes. Él también murió en el acto.

¿Qué sucedió entonces?

En realidad, cuando algo como eso ocurre en Gaza en décimas de segundo los cuerpos se retiran y se llevan a la morgue y ahí se quedan hasta que son los funerales, que en estos casos suelen ocurrir instantáneamente. Después de que cualquier persona muere se le da tres, cuatro horas de velatorio hasta que los cuerpos se preparan y se produce el ritual del funeral.

Cuando yo llego a casa de los familiares me encuentro que sólo hay mujeres y no me dejan entrar (...)vuelvo a la media hora al lugar donde están los cuerpos y me encuentro con que el hombre palestino de la foto, que es Abu Salem, está llorando la muerte de su hijo, de su esposa, y de su suegra. Ahí esta arrodillado junto a sus cuerpos.
Yo ya me ubico en la casa donde están los cuerpos, porque hay veces en que tienes que decidir qué situación cubrir. El funeral es algo muy intenso. Si vas a la morgue hay veces que no llegas a casa de los familiares, si llegas a casa de los familiares hay veces que no te da tiempo de ir a la mezquita.

Entonces yo prefiero elegir siempre un punto y basarme fundamentalmente en la cobertura de lo que ocurre en un punto específico como suele ser normalmente la casa de los familiares que están esperando la llegada de los féretros, en este caso, estos tres miembros de la misma familia.

Cuando yo llego a casa de los familiares me encuentro que sólo hay mujeres y no me dejan entrar, porque una cuestion islámica prohíbe estar cerca de las mujeres y vuelvo a la media hora al lugar donde están los cuerpos y me encuentro con que el hombre palestino de la foto, que es Abu Salem, está llorando la muerte de su hijo, de su esposa, y de su suegra. Ahí esta arrodillado junto a sus cuerpos.

¿O sea que primero los hombres expresan su dolor, y luego es el turno de las mujeres?

A la morgue sólo pueden ir los hombres y las mujeres sólo pueden ver a sus muertos unos instantes cuando los cuerpos son llevados desde la morgue a la casa donde vivían esas personas. Entonces es donde las mujeres les pueden dar el beso del adiós y automáticamente se los llevan.

Volvamos al momento en que esta Abu Salem expresando su dolor, moviendo sus manos. ¿Qué hiciste, empezaste en ese momento a tomar fotos?

Abu no se puede separar del cuerpo de su hijo, que ofrece la cara salpicada de heridas de la metralla. Hay varios que intentan sacarlo, Abu se resiste, y yo ya he hecho la foto justo en el momento en que hay una intentona de sacarlo
El momento tendríamos que retomarlo antes, porque el caos se produce justamente cuando las mujeres quieren acceder al sitio donde están los muertos y los hombres tienen que salir del lugar. Entonces hay una serie de mujeres, yo recuerdo que eran treinta o cuarenta mujeres que intentan alcanzar la habitación donde yacen los tres cuerpos.

En este caso, Abu no se puede separar del cuerpo de su hijo, que ofrece la cara salpicada de heridas de la metralla. Hay varios que intentan sacarlo, Abu se resiste, y yo ya he hecho la foto justo en el momento en que hay una intentona de sacarlo, no lo consiguen sacar, él vuelve a arrodillarse delante del cuerpo de su hijo y en una segunda intentona lo consiguen sacar.

Se ve a Abu Salem como arrodillado en una calle de arena

Eso es un solar que está descubierto antes de ser convertido en casa, está construcción. Aprovechan ese espacio para colocar los tres cuerpos, porque hay veces en que las casas son tan pequeñas, los accesos son tan pequeños que es dificil introducir por ahí los féretros, en este caso más que los féretros los cuerpos que van en camilla.

Justamente cuando yo hago la foto, pues, Abu era uno de los que llevaba los cuerpos, los han colocado en el suelo, él esta rodeado, las mujeres intentan entrar, él no quiere abandonar esa escena de tener enfrente a su hijo y se produce un momento de caos. Con los disparos, la gente intentando acceder a los cuerpos y la bulla que hay alrededor ya te tienes que retirar.

Hay un momento en el que decidimos no hacer ni una foto más. La línea nunca se sabe, en Palestina nunca sabes donde está la linea, si estas yendo mas allá de lo que a veces la moralidad indica, eso es muy dificil
Te tienes realmente que retirar porque el momento se hace quizas demasiado pesado, demasiado fuerte, tampoco se consiguen hacer buenas fotos en ese momento, y uno tampoco lo intenta. Hay una especie como de acuerdo tácito entre los fotógrafos, en que basta una mirada cómplice para decir vámonos.

Hay un momento en el que decidimos no hacer ni una foto más. La línea nunca se sabe, en Palestina nunca sabes donde está la linea, si estas yendo más allá de lo que a veces la moralidad indica, eso es muy difícil.

¿Se te hace dificil aún, frente a expresiones de dolor tan personal y privado, plantarte ahí a tomar fotos? ¿Hay una parte tuya a la que se le hace difícil de alguna manera "invadir" la intimidad del dolor de otra persona?

Las cámaras que utilizamos son cámaras muy rápidas. La ergonomía que tienen este tipo de cámaras te hacen algunas veces disparar sin tener que ponerte la cámara en la cara y no provocar que estás robando momentos que son íntimos.

La ergonomía que tienen este tipo de cámaras te hacen algunas veces disparar sin tener que ponerte la cámara en la cara y no provocar que estás robando momentos que son íntimos
Pero lo que ocurre en Gaza y también en Cisjordania (y en otros paises islámicos como Irak o Afganistán) es que a veces la propia familia te demanda. El hecho de que haya periodistas internacionales cubriendo un funeral de este tipo hace que ellos se sientan reconfortados de alguna forma, hace que piensen que la causa que ha implicado esa muerte sea una causa digna y justa.

Yo no entro a valorar eso y es simplemente lo que en algunas ocasiones nos ocurre cuando estamos en la propia casa del fallecido y nos ofrecen a pasar y se producen escenas con un alto contenido dramático y tú estás delante y no sabes si fotografiarlas o simplemente estrecharles la mano para ofrecerles el pésame, como solemos decir.

Antes de pasar al impacto en ti de este tipo de trabajo, explícanos un poco ¿por qué elegiste técnicamente captar ese momento -que podía haber dado lugar a muchas fotos diferentes- de esa manera?

Las condiciones en las que se trabaja dentro de una casa, fundamentalmente de una casa en Gaza, donde normalmente las paredes no son blancas, sino de ese color gris del ladrillo, como se puede apreciar en el fondo de mi foto, eso da un ambiente muy oscuro, entonces en esas condiciones tan malas de luz en las que trabajamos, todos decidimos trabajar con ausencia de flash.

Esta foto de la que estamos hablando tiene un pequeño movimiento. Si observamos la cara de Abu tiene una especie de "trepidado" como se llama en fotografía, no está perfectamente congelada, y le da ese halo, a veces, de dramatismo
En este caso de luz muy escasa, hay que utilizar una sensibilidad muy alta, nosotros usamos entre 500, 600, incluso 800 ISO para hacer fotos dentro de un domicilio y congelar el momento.

Es curioso pero la velocidad a la que se mueve el elemento al que tenemos que fotografiar en un funeral dentro de una casa es vertiginosa, son gestos muy rápidos, de manos, de vaivenes que incluso trabajando a altas sensibilidades es imposible congelar.

Así que un gran porcentaje de nuestras fotografías dentro de una vivienda tiradas en un funeral suelen estar movidas, la imagen no esta clara, da la sensación de que está desenfocada pero no.

Esta foto de la que estamos hablando tiene un pequeño movimiento. Si observamos la cara de Abu tiene una especie de "trepidado" como se llama en fotografía, no está perfectamente congelada, y le da ese halo, a veces, de dramatismo.

No pensaste deliberadamente en una velocidad baja...

Ésa es la velocidad a la que tienes que trabajar forzosamente. Esta tirada a un quinceavo de velocidad. Entonces, cuando estás trabajando a una presión muy alta, cuando las personas o el objetivo al que tienes que fotografiar está en continuo movimiento, por ejemplo, yo recuerdo que Abu bajaba su cabeza y la subía y en ese momento en que la sube y la baja sabes que tienes que disparar. Yo tengo una secuencia de 15 fotogramas de la que solamente me vale ésa.

Entonces un poco también se llama a la suerte cuando estás trabajando a velocidades tan bajas y tú sabes que te tienes que posicionar para que nadie te roce y entonces un poco utilizas un truco, que es tirar de motor, tirar de ráfaga, sabes que la foto está ahí.

¿Qué sucedió después?

Recuerdo que ese día salí del funeral, me metí en el coche y transmití mis fotografías a Jerusalén que es donde tenemos nuestra oficina y de ahí salía directamente a los periódicos. Normalmente cuando hay mucho trabajo y no nos da tiempo de ir a la oficina, recuerdo que ese día había enfrentamientos y tiroteos.

No se sabe nunca, en esas tensiones, si no transmites en ese momento, sabes que no lo puedes transmitir por largo tiempo después porque las informaciones se van solapando unas a otras.

¿Técnicamente cómo transmites las imágenes desde el auto?

Tenemos dos sistemas de transmisión, uno es de transmisión por un teléfono GSM, con una conexión 3G muy rápida, por un sistema de vía ancha. En Gaza funciona solamente en puntos muy concretos porque Gaza es muy baja, está justo a nivel del mar.

Cuando la situación se complica mucho y no encuentras señal utilizamos un sistema Began que es un satélite pequeño, un sistema de transmisiones que tiene el tamaño de un laptop que se abre y se orienta.

Nosotros tenemos aquí un satélite al Índico que tienes que saber donde está, pero afortunadamente se orienta hacia el mismo lado al que se encuentra La Meca, así que estés donde estés, simplemente le tienes que preguntar a un árabe para dónde usted rezaría, y ya sabes el sitio para el que tienes que orientar el satélite. Es una curiosidad que nos ha salvado, porque orientar un Began no es nada fácil.

¿Qué impacto crees que va teniendo en tu persona estar en este tipo de situaciones donde eres testigo del dolor una y otra vez?

Si me afecta todo esto y en qué grado, realmente no lo sé. Yo creo que los fotógrafos terminamos desarrollando un cortafuegos para poder sobrevivir situaciones de alto contenido dramático o riesgo.

No me gustaría llamarle traumas, porque en realidad no tengo traumas, simplemente hay veces en que una cosa me trae un recuerdo de algún sitio donde he estado y los sitios donde he estado son de alto contenido
Algunas escenas se quedan para siempre como parte de uno y algunas se convierten como en pequeños traumas creo que para toda la vida, pero eso también le debe ocurrir a los policías, a los bomberos, a los doctores.

Cuando estuve en Afganistán aquello fueron meses duros de trabajo donde cada noche había explosiones que ocurrían muy cerca de la casa donde yo vivía, que a la vez era oficina. Eran explosiones de cohetes tipos Kasan, lanzados por las fuerzas Talibán que caían en cualquier parte de la ciudad de Kabul. Cada explosión era una salida de emergencia y posibles muertos o heridos, a veces población civil.

Ese escenario formó parte de mi vida durante un año y recuerdo cómo, por ejemplo, cuando llegué a España a visitar a mis padres durante la Navidad, celebrando la llegada del nuevo año había fuegos artificiales cada noche y los niños tiraban petardos a modo de juego. Para mí cada una de esas inofensivas explosiones constituía un sobresalto que me llevaba de nuevo a Kabul. Al final, terminaba conviviendo con esos traumas.

No me gustaría llamarle traumas, porque en realidad no tengo traumas, simplemente hay veces en que una cosa me trae un recuerdo de algún sitio donde he estado y los sitios donde he estado son de alto contenido.

¿Por qué decidiste dedicarte al fotoperiodismo?

Yo recuerdo que fui siempre bastante curioso de pequeño y que mi madre me regañaba por mirar tan descarado a todas las personas a mi alrededor. Siempre me gustó bastante la aventura, colarme en los sitios, una casa abandonada, o cualquier sitio que pusiera acceso prohibido, o incluso ya un poco de mayor ir a lugares de donde la gente huye.

Luego ya, mi compromiso con la profesión y el esfuerzo por conseguir un trabajo en esto llegaron al mismo tiempo en el que fui consciente de la responsabilidad de informar. Yo creo que ser fotógrafo es un estilo de vida, es una forma de vivir y a mí me gusta. Creo que, de no ser fotógrafo, trabajaría en Bomberos sin Fronteras o en una ONG o en algo así por el estilo.

¿Qué quieres transmitir a la gente que ve tus fotos?

Intentar ofrecer una imagen clara, ésa es la regla de este juego y eso se puede llamar honestidad. Yo creo que cuando más honesto eres, más te empleas por conseguir ser honesto en esta profesión, más interesante se convierte, porque los resultados son honestos y limpios, es difícil.

Una foto que ha sido portada del New York Times dura sólo 24 horas. Un correo electrónico recibido de alguien que no conoces pero que te está entregando una serie de sensaciones que ha descubierto en tu foto, eso dura mucho más de 24 horas
Yo creo que cuando alcanzas la honestidad y esa honestidad se ve premiada, aunque simplemente alguien te mande un mensaje un día por correo electrónico porque ve tu página web y hay una foto que le ha emocionado o que se ha impreso y la ha puesto en el frigorífico de su casa y por las mañanas tomándose un café la ve y dice que le da buen rollo, para mi eso justifica años de esfuerzo, de dedicación.

Me siento muy orgulloso de que haya alguien que me escriba porque se emocionó por mis fotos más que por cualquier premio que te otorgan sin saber por qué te lo han otorgado.

La satisfacción me la da evidentemente meter mi foto en primera de periódicos importantes, porque ése es el reto profesional que te impones cada día, pero también una foto que ha sido portada del New York Times dura sólo 24 horas. Un correo electrónico recibido de alguien que no conoces pero que te está entregando una serie de sensaciones que ha descubierto en tu foto, eso dura mucho más de 24 horas.

¿Cuál es tu radio de trabajo?

Hay una oficina central que es Jerusalén y ahí trabajamos todo lo que ocurre alrededor de Israel. Tenemos un fotógrafo ubicado en cualquier sitio donde puede ocurrir la noticia. Yo creo que la situación se cubre de una forma bastante equitativa y es un esfuerzo que tenemos que hacer todos.

Nosotros como agencia damos un servicio y es el periódico que decide si quiere publicar esta foto o ésta otra. Nuestra misión es simplemente cubrir las informaciones donde ocurren. Si ocurren en Palestina vamos a Palestina, si ocurren en Israel vamos a Israel.

Ahora estás trabajando en el Mundial de Fútbol, y muchos se preguntarán cómo puedes hacer ese cambio desde una situación como la de Gaza hasta un ambiente tan diferente como el de Alemania 2006. ¿O es que hay una continuidad?

Lo que pretenden en mi agencia es fotógrafos completos, que sean capaces de cubrirlo todo.

Para nosotros podría constituir también un balón de oxígeno con el que consigues relativizar tanto unos problemas como otros.

La vida está llena de contrastes y moverse entre esos contrastes es fantástico, a mí me parece un gran privilegio el moverme entre escenarios diferentes, poder cruzar fronteras, ir a cualquier parte del mundo. Es un auténtico lujo que tenemos los periodistas, aprecio este privilegio porque veo que algunas personas que tienen más talento que yo no pueden salir de sus países, aunque quieran.




 

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